El Laberinto es aquella terquedad infinita. El Laberinto significa incertidumbre.
Es
un camino de sobresaltos, de vaivenes que secuestran la verdad. El Laberinto
es necio,no olvida, nada pasa desapercibido. Es un enredo que desenreda.
El Laberinto de la Terquedad, es la manera más necia de llegar a la verdad.
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viernes, 30 de octubre de 2009

¡Calaveritas!


Los muertos, los santos, los que ya no están nos arropan y nosotros los festejamos. Aquí les brindamos un momento de risa, de juerga y para que se vayan pensando que pueden invitar a un personaje que por aquí nos estorba!

SME y Calderón
Ahí está Calderón, rezando porque a Luz y Fuerza se quiere hundir
Sin embargo al SME, el pueblo lo anima a vivir;
Borracha a la iglesia llega la flaca
Y burlona le grita al del apodo que huele a cloaca:
“No lograrás matar al SME
La gente ya dijo que suya es L.F.C.”

Dolores de Felipillo
Una angina de pecho
Acabó con el presidente mejor hecho;
Qué será lo que adolece a Calderón,
El presidente más cegatón,
Un fuerte dolor en el torso
A la calaca le arruinó el reposo.
Dicen que es por ardor,
Margarita no sabe si será por amor.
Felipe está tan dolido…
Son tres años y nadie le ha aplaudido.

lunes, 19 de octubre de 2009

El nacimiento de la China popular: para todos, sobre todos


Seis décadas han transcurrido desde que se nombró al gigante asiático como República Popular China, tras una guerra civil que finalizó con la victoria del grupo comunista, liderado por Mao Zedong, el 1 de octubre de 1949. La revolución triunfó y con ello se desató una serie de cambios estructurales en el país más habitado del planeta.
Primero con el Gran Salto Adelante, en la década de los 50s, se apuntaló el sector económico con la creación de comunas autosuficientes, aunque no se pudieron establecer al cien por ciento y desembocaron en diversas complicaciones. Luego vino la Revolución Cultural que reanimó la ideología comunista de Zedong y cambió la percepción mundial de los chinos.
Fuente de contradicciones y de crítica internacional, pero con un gran desarrollo popular que sentó las bases para que China se convirtiera en la gran potencia que compite hoy con el imperio capitalista estadounidense: primeros en el deporte olímpico (que siempre ha sido reflejo del nivel de los países), terceros económicamente y con un estricto orden a la hora de trabajar, envidiable por quien sea. Con el comunismo de Mao Zedong, la nación que hoy dirigen Hu Jintao (presidente) y Wen Jiabao (primer ministro), ha adaptado a su sistema el capitalismo que se come al mundo ferozmente. Además de los cimientos para potencializar a su país, Mao ideó un plan para conjuntar las diversas regiones de su amplio territorio y así llegar a todos: la escritura.
La República Popular China inició un proceso de unificación de sus ideogramas y con ello la simplificación de su entendimiento. Se estrecharon los vínculos de los pueblos internos y así se caminó hacia un mismo destino, comenta el músico Carlos Prieto en Cinco mil años de palabras, obra literaria donde plasma su investigación sobre las principales lenguas del mundo, a las que pertenece el chino, situado en el estudio sobre la familia sinotibetana.
La imposición del Esquema Oficial de Simplificación de la escritura china, puede ser comparable con la conquista americana por los europeos. Como cuenta Eduardo Galeano, escritor uruguayo en Memoria del fuego, los conquistadores implantaron, maquiavélicamente, un idioma común (para ellos), como el español, inglés, portugués y francés, con el que le impusieron una religión, un nuevo rol social y una cosmovisión diferente de la vida, a los nativos.
En China, de un momento a otro, cambió el sistema y la percepción de la vida. Cierto es que se cerraron filas dentro de la visión del mundo socialista chino; sin embargo existieron segmentaciones que alejaron a diferentes regiones. Simplemente llegó un grupo a imponer un estilo y en lugar de acatarlo, lugares como el Tíbet, Hong Kong y Macao decidieron resistir y apoyarse en su historia para continuar con su idioma, más allá del sistema de producción que Mao proponía e imponía.
Hoy, el mes de octubre es el mes de China, el mes de la República Popular que comenzó con el cambio que colocó a los chinos como la potencia mundial en la que se han convertido.

martes, 13 de octubre de 2009

Politkóvskaya, una voz silenciada


Han pasado tres años de la muerte de una de las más grandes periodistas de todos los tiempos, y todo parece seguir igual. Al atardecer del sábado 7 de octubre de 2006, un sicario asesinó de cuatro tiros a Anna Politkóvskaya, en el ascensor del edificio donde vivía, en Moscú.
Anna podría ser considerada como el modelo de periodismo de lo que en México conocemos como el ser y hacer de gente de la talla de Carmen Aristegui: sin tapujos, sin reservas, con lucidez. Aunque la periodista, que hoy tendría 51 años, era mucho más directa y se involucraba profundamente en los movimientos sociales, llegando a ser, en un punto, una activista por los derechos humanos.
Desde su trinchera, Politkóvskaya había denunciado constantemente la sanguinaria intervención del ejército ruso, desde 1991, en la República Chechena de Ichkeria, ubicada en el suroeste de Rusia.
En México y América en su totalidad, podría pensarse que el vínculo con la Chechenia de Anna Politkóvskaya es lejano, y que los idiomas son tan distintos que no valdría la pena hacer un alto y reflexionar la historia de la periodista eslava. Pero no. Más allá de las barreras de la lengua, se encuentra la similitud de historias, que se han ido diluyendo con el tiempo, pero que dejan constancia del desangramiento con el que cargan ambas regiones del mundo.
La lengua, como apunta el músico Carlos Prieto en Cinco mil años de palabras, no sólo forma parte de un conjunto de signos que le dan identidad a un país o región, sino que le brinda una cualidad que comunica más que sólo palabras: es la manera de interpretar el mundo, la forma en que cada pueblo construye su realidad. Y la realidad se construye a través de la herencia que explica el presente y entiende el pasado, como lo traduce Eduardo Galeano, periodista uruguayo, en Memoria del fuego, refiriéndose al nacimiento de la historia en América
Anna, escritora en su etapa final para el Nóvaya Gazeta y autora de libros como La Rusia de Putin o Diario Ruso, fue heredera de escritores rusos que se desarrollaron dentro de la injusticia social, autoritarismo y guerras: Fiódor Dostoyévski retrató a la Rusia zarista de una manera cruda y descarnada, en Crimen y castigo; León Tolstoi que tradujo sus ideas anti-violencia con su estilo claro y hermoso en La guerra y la paz.
La herencia no es diferente en el continente americano. Periodistas como la mencionada Carmen Aristegui, tienen el legado de Scherer, Galeano, Benedetti. Con la misma lengua y la pluma como principal sustento, que cuenta historias y traduce momentos. Por eso se entrelazan las historias, sin importar realmente el lugar, región o país de procedencia, logrando una visión crítica, como lo hizo, en su momento, la voz acallada de la gran Anna Politkóvskaya.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Relatos Insomnes


Acostado, tengo los ojos abiertos y una mirada perdida que no encuentra más que el miedo en el horizonte. El cerebro me está aplicando una mala jugada. Los pensamientos me carcomen el sueño y no veo más que la catástrofe, y cómo se apodera de mí, del mundo.
Dejaremos de existir, o por lo menos dejaremos de estar aquí de la forma en que estamos, algún día. Nos transformaremos, viajaremos a otro estado químico. ¿Cómo seremos entonces? ¿Qué seremos? ¿Quiénes fuimos antes de ser lo que somos?
Otra vuelta a la almohada, me traslada a otra reflexión espeluznante (en este momento, ya todo es terrible). ¿Por qué me tocó estar aquí, en este tiempo, en este lado de la Historia? Me hubiera gustado vivir en el franquismo, pero del lado catalán. No, no. Mejor durante el Renacimiento, allá por 1630. Hablar otro idioma menos viciado, más propio y elegante.
El sudor se confunde con las lágrimas y la mente sigue viajando. Algún día dejarán de hablar español. Se irá extinguiendo poco a poco, lentamente. Tal vez corra con la suerte del dálmata, no lo sé. Me hubiera gustado ser Tuone Udaina. Una ligera risita ahuyenta la confusión por un momento. Me hubiera gustado ser el último en la Tierra que hablara algún idioma, como Udaina. ¿Me hubiera gustado? Tal vez todo iría bien hasta que mi destino se encontrara con una mina terrestre, llevando mis pedacitos de vida rumbo a otro lugar, otro tiempo, otra lengua.
El hubiera no existe, me dice un giro más en la cama y con él otro vendaval de ideas catastrofistas, reflexivas, que alejan mi sueño. Regresemos a vivir al Renacimiento. Aunque yo sería testigo del primer siglo de conquista americana, del saqueo, de la explotación, de la imposición del español sobre los idiomas originales de los primeros habitantes del continente. ¿Sería testigo? O tal vez, simplemente sería yo un pintor, un escritor, un… ¿conquistador?
El hubiera no existe, me recuerda la almohada. Tal vez lo que debería hacer es levantarme, tomar un abrigo y salir a caminar en medio de la noche. Tal vez debería de irme de mi vida, del mundo, de mi mundo, tal vez.
El nudo en la garganta me reclama, me aturde, me sigue empujando a pensamientos insomnes. ¿Y si viviera hace Cinco mil años, donde las palabras sobraban y el lenguaje se basaba en ser, en estar, en sobrevivir? Sería otro yo. Luchando por fuego. ¿Sería un yo, o simplemente uno más de los demás?
Cansado, con el sueño un poco más amable, me levanto. Estoy aturdido, como si tuviera la Memoria encendida por el fuego, quemada, achicharrada; pero llena de recuerdos, de momentos y de historias que ni siquiera viví. Entonces prendo la luz y antes que nada, empiezo a escribir.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Catalunya y América, víctimas de la conquista


Al final de las Ramblas, llegando a las orillas del Mediterráneo, está una estatua de Cristóbal Colón, que ve al horizonte y apunta con el dedo hacia el ahora viejo “Nuevo Mundo”. Un turista le toma fotos, capta el momento, mide la luz, calcula el enfoque. Sube al monumento y llega a la cima. Debajo de éste, reposa la ciudad más importante para el pueblo catalán.
El turista, Barcelona y el mundo entero, se vuelven testigos del señalamiento de Colón. El dedo acusa, dirige y observa desde lejos la manera en que se efectuó el saqueo al continente americano, en cómo se cambiaron las costumbres, se modificaron las creencias.
El dedo señala y recuerda parte de la historia del saqueo, del período inestable que se vivió justo después del triunfo español sobre el indio. Cómo oprimieron a los pueblos y jugaron con el poder aquellos que se decían superiores. Reflexivo, el turista ve el nacionalismo catalán. “Més que un poble”, se alcanza a leer a lo lejos una manta que cuelga del Camp Nou, estadio del Barcelona.
Con ánimo aventurero, desciende de Colón y vuelve a las Ramblas, andador más visitado en el mundo. Decide sentarse. A su lado, está un señor de unos setenta años, calvo, que tiene en las manos un libro rojo con negro y, en las piernas, un violonchelo hermoso.
- Galeano, ¿No es así? – Le dice el visitante al señor. – Yo justamente estaba leyendo el de Memoria del Fuego. Qué increíble la historia de opresión. – El señor sólo asiente. - Es triste ver cómo un pueblo como éste, se haya aprovechado de la inocencia de los latinos.
Molesto, el señor interrumpe al turista:
- Latinoamericanos. – corrige. – Y en todo caso sería toda América, en general. Pero además, si usted se refiere al pueblo catalán como opresor de los indios, me parece que dista mucho de la realidad.
El señor de unos setenta años le cuenta al visitante, que Catalunya nunca participó en la conquista de América. Le precisa que, de hecho, en el momento en que se produce la imposición de España, Portugal y compañía, sobre los indios, los catalanes luchaban por su autonomía, llegando a ser lo que son hoy, una Comunidad Autónoma, pero que sigue buscando su total independencia.
Boquiabierto, el turista nada más asiente mientras el señor continúa con su discurso:
- De hecho, y tengo que remitirme a los datos duros, fue en los años de 1640, 1714 y 1936, cuando más fuerte se manifestó el deseo independentista. Se calmaron, los tres, con las intervenciones del jefe español en turno: Fernando IV, Felipe V y Francisco Franco.
Entonces, el señor que estaba leyendo a Galeano, se incorpora y se despide, pero antes se presenta: - Me llamo Carlos Prieto, y hoy tocaré en L’Auditori. Lo invito, pero antes, será mejor si le da un vistazo a la historia de la lengua catalana, que también es fascinante. Deberá hacerlo, si quiere entender lo que ocurrirá esta noche.- Prieto se va y el turista se queda perplejo, atónito. De su mochila, saca un libro grande, con símbolos extraños: Cinco mil años de palabras, de Carlos Prieto.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Desde Chiapas: un recuerdo, un enojo y un saludo


Estimados lectores, colegas, compañeros, profesora: Los saludo desde San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, mi hogar. Aquí nací, aquí crecí, de aquí soy. Viví en una casa ubicada en la calle Brasil, del Barrio de Mexicanos que, extrañamente, era compuesto por calles de nombres de países latinoamericanos. Y desde unas cuadras más lejos, les escribo.
La cuestión no es contarles aquí toda mi historia, mis sentimientos, mis más entrañables recuerdos; sino hablarles de un enojo muy particular, que me aqueja en estos momentos. Resulta que por motivos ajenos a la fortuna, tuvimos que rentar la casa en la que vivimos durante quince años; hogar que construyó mi madre, a base de esfuerzo, dedicación y… suerte.
Luego de dos años de arrendamiento a unos guatemaltecos, llegaron unos italianos que parecían amables y sensatos. El tiempo nos relató todo lo contrario, y es de donde surge el punto de este relato, de esta furia y rabieta.
Caminando por la calle, en el Andador Turístico, que va de la plaza de Santo Domingo al cerrito del Carmen, me topé con el restaurante La Paloma. El lugar es manejado por unos amigos, y tiene, a su vez, una galería de arte que expone y vende obras características de Chiapas y de la dueña. Fue, en su momento (allá por el año de 1529), la residencia del conquistador Diego de Mazariegos. Colonizador, que fundó la provincia, nombrándola Villa Real de Chiapa. Más tarde adoptaría otros nombres como Villa Viciosa, Villa de San Cristóbal, Ciudad Real y por último, San Cristóbal de Las Casas, en honor a Fray Bartolomé, el redentor de los indios, según cuentan.
En fin, luego de toda la reflexión que me produjo La Paloma, probablemente porque estoy leyendo el libro de Eduardo Galeano, Memoria del Fuego, y que habla, entre otras cosas, del Viejo Nuevo Mundo y la colonización, cristianización y subyugación de América; caí en cuenta de que enfrente de mí, estaban los famosos italianos que rentaron mi casa.
En su momento, a los señores se les ocurrió cortar unos cuantos árboles frutales, quemar basura en el lugar de la composta, y volver mi casa, un hostal: Lagrigua, bed & breakfast. Hotelito del que nos enteramos por internet, y del cual vivían, pagaban la renta y ahorraban excedentes.
Me sentí como burlado, explotado… claro que a su debido nivel. El chiste, es que llegaron unos europeos, que no hablaban mi idioma y que se aprovecharon de los recursos ajenos, para satisfacer sus ambiciones y pretensiones. Al final de cuentas, se fueron y llevaron un buen botín.
Entré al restaurante y comenzamos a discutir. Cada quién hablando a su estilo, a su respectivo idioma. Logré entender algunos de los insultos que me propinaron, sin duda ellos hicieron lo propio. Pienso que ni siquiera Cinco mil años de palabras serán suficientes para describir lo que nos comunicamos en la casa de don Diego. Frustrado, me salí del restaurante y comencé a escribir...

lunes, 7 de septiembre de 2009

Asterix, el galo de la memoria en el fuego

Estamos en el año 50 antes de Jesucristo. Toda la Galia está ocupada por los romanos… ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles Galos resiste todavía y siempre al invasor. Y la vida no es fácil para las guarniciones de legionarios romanos en los reducidos campamentos de Babaórum, Acuárium, Laudánum y Petibónum... *
Eduardo Galeano cierra el libro de Asterix que le lee al nieto de su amigo. Se acerca a la chimenea y aviva el fuego que calienta la noche, toma un sorbo del vino francés de la reserva, y presencia cómo el aparato de sonido cambia el disco, de Tortelier a Prieto. -Noche de chelos-, piensa para sus adentros.
El roce del arco con la brea y las cuerdas, producen a Eduardo una sensación distinta. Se queda pasmado, con los ojos cerrados e imagina. Mientras, en la sala, el niño lo observa curiosamente. Del amigo de sus abuelos, nada más ha leído un libro que le encantó, El fútbol a sol y sombra, sabe, de oídas, que es un grande, un fenómeno.
El amigo de Galeano, algo preocupado por él, le dice que si quiere más vino. Saca del trance al escritor uruguayo. Eduardo asiente y se toma el último trago de su copa, y luego retoma la palabra.
-¿En qué íbamos?-, le pregunta al niñito, y antes de que éste pudiera decir algo, Eduardo ya está contando la historia. -Los ches que hicieron estas historietas de Asterix, sí que tuvieron imaginación-, le dice,-revolucionaron al mundo. Pensar que tenían en una bandeja a Julio César… Cómo me reía con ellos-.
Y continúa, -¿Sabés que en realidad los romanos fueron quienes subyugaron a los galos? Es cierto que Abraracurcix, el jefe de la aldea de Asterix, existía, y mantuvo a su aldea a salvo durante mucho tiempo, pero Vercingentorix era quien en verdad salvaba la cabeza, ¡Vercingentorix!-
El niño lo ve raro, se queda con cara de signo de interrogación, pero sigue escuchando al que alguna vez fuera colega de su abuelo en el diario Época: -Ese tipo… ¡Qué tipo! ¿Sabés que Carlos Prieto, al che que estamos oyendo, se le ocurrió hacer un libro? Es curioso, pero siempre me recuerda a mi Memoria del fuego, sobre todo al tomo I. ¿Lo leíste ya? Las letras de Prieto son distintas a sus notas, son más serias. Cinco mil años de palabras se llama su libro. Cuenta la historia de las lenguas, su nacimiento, su transformación.
Me gusta asociar a Prieto con mi Memoria del fuego. Desde su relación con las Primeras voces del mundo americano, de todo el continente, y la irrupción de dos cosmovisiones: el mundo desarrollado europeo, contra nuestro Viejo nuevo mundo. Deberías de revisarlo, sobre todo si querés ser escritor… a propósito de la Galia, el chelista éste platica de la aparición del francés, ¿Podés creer?-. Galeano bebe vino de nuevo. Se queda pensando y abre, al fin, el libro de Asterix…

*GOSCINNY (Guión)/UDERZO (Ilustraciones), Asterix en los Juegos Olímpicos, Barcelona, Grijalbo/Dargaud, 1968

lunes, 31 de agosto de 2009

Primeras voces del Portugués


Sentados alrededor de la fogata, esperaban la noche un grupo de tupinambáes. Veían el fuego, escuchaban sus tronidos y cantaban por momentos. Dentro de su ritual, comían pedazos de mandioca (yuca) asada, esparcían en el piso puños de amendonimes (cacahuates), y danzando alrededor del fuego, se frotaban las pieles de las jibóias (boas) recién cazadas.
Dentro de su organización como sociedad, donde todos eran iguales y nadie ostentaba el poder, hacían este tipo de rituales seguido. Luego de las jibóias, seguían representaciones de luchas entre jacarés (cocodrilos) y jaguares, reverencias al tapir y al tucán.
Sin embargo, esa noche el viento traía consigo aires de eventos extraños. De momento, un par de bailarines se detuvo. Veían incrédulos al amanecer, hacia el horizonte. A lo lejos, en el océano, un objeto no muy claro que descansaba sobre el agua.
Las discrepancias entre los pueblos (todos participes del ritual de aquella noche) tamoios, temiminó y tipiniquim, quedaron en el olvido. Si bien estaban reunidos festejando a la vida, luchaban constantemente por el deseo de vengar los sacrificios de sus caídos, en manos de algún vencedor.
Las pausas entre guerras, más allá de descansar del conflicto, unificaba su idioma y amalgamaba creencias. El despertar de aquella noche de festejos, de cantos, de música y de danza, heredó en los tupinambáes, mucha más comunión de la que hubiesen esperado jamás.
Del objeto raro, que parecía una canoa gigante, descendieron unos seres extraños. Lo primero que pensaron fue en que habían llegado los dioses. Divinidades que brillaban como la plata, de cuatro patas y dos cabezas (hombres sobre caballos) y que cargaban aparatos divinos y no se desprendían de ellos.
Los ladinos comenzaron a llevarse a sus mujeres, siguieron derramando la sangre de (ahora) sus amigos y aliados, continuaron robándose sus frutos y cosechas. Se creó entonces la Confederación de Tamoios “Cunhambebe”, un grupo que luchaba en contra de los invasores (portugueses). Trataron de detenerlos, pero sus esfuerzos, rituales y creencias no fueron suficientes. Algunos permanecieron en la historia y se fueron con los colonos de Ubatuba y se volvieron caiçaras.
Poco a poco fueron relegados a la esclavitud, a trabajar en los ingenios de azúcar, a adoptar la idiosincrasia y lengua portuguesa. Se fue perdiendo la Memoria del fuego de aquella noche Tupinambá. Así nació Brasil, del palo que cortado derramaba un líquido rojo. Así nacieron las primeras voces del portugués latinoamericano.

*Basado en:
PRIETO, Carlos. Cinco mil años de palabras. 2°Edición, FCE. México 2007 (Capítulo V: El Portugués)
GALEANO, Eduardo. Memoria del fuego I. 32°Reimpresión, Siglo XXI editores. México 2009 (Cap 1: Primeras Voces)


La palabra no se crea ni se destruye, sólo se transforma


Los pueblos van, los pueblos vienen. La cultura cambia, evoluciona, pero nunca se esfuma. Su forma más precisa de identificación es intermitente: la palabra está, existe, pero es diferente según su momento, según su período.

El tiempo va, el tiempo viene, pero siempre está presente. Por allá se comienza a hablar de determinada forma. Acá dicen las cosas a su propio estilo. Más lejos ya no se entiende. Pero todos, al final de cuentas son de un mismo lugar.

La historia podría enumerar sus variadas lenguas. Siempre abriendo los ojos y cerrándolos. La historia podría contar cómo el ser humano ha asimilado la imposición del poder, a través de la palabra. Como un ciclo, el habla se identifica, se constituye y luego se convierte. La reinvención de cada dialecto pasa también por los vencedores y vencidos.

El suceder de los años en el mundo, ha dicho cómo hablar, qué decir y porqué hacerlo. Es cierto, cada ser humano en cada época es distinto, se comunica dependiendo lo que desea y el lugar en el que su ubica. Luego nacen los cánones que reglamentan y cuadriculan los signos y señales, los mensajes.

Los vencedores implementan sus estilos. Los vencidos acatan, dejan sus acentos, se olvidan de sus comas y las letras pertenecientes a su cultura (que arrastra la misma historia), y se adaptan, siempre se adaptan.

Pronto la palabra que reina se decae. El purismo se tambalea y el pueblo se impone. La alta cultura ve como lo popular acecha, crece. No importa que ostenten el poder, por lo menos los oprimidos se identifican con algo, lo hacen suyo. Probablemente no lo piensen tanto como una estrategia, pero se masifican, derrotan al dialecto/lengua que tenían sobre de ellos y lo olvidan.

Como si fuera una necesidad, una guerra o algo inherente al humano, la palabra se esfuma y aparece otra. Unos dirán que lo vulgar (desde el punto de vista despectivo) es el que termina heredando al presente, lo que hoy se habla. Otros asegurarán que lo vulgar (desde el punto de vista social, popular), es el que simplemente permanece.

Lo cierto es que a Cinco mil años de palabras, de historia y de conocimiento, nadie asegura la eternidad, aunque sí su paso por el tiempo. Alguna vez hubo un latín, hoy existe un español, cuenta Carlos Prieto. Mañana será otra la palabra.

lunes, 17 de agosto de 2009

Viaje a través del tiempo por los idiomas del mundo


El señor llega a su casa. Es viernes y está cansado del trabajo, de su vida. Su esposa quiere platicar, le tiene lista la cena, quiere abrazarlo, se está enfriando, quiere besarlo; pero el señor se desparrama en su sillón preferido. Toma el control y se conecta.
Unas caricias lo sientan cómodamente. Es como seda, como si las nubes lo abrazaran: la música lo secuestra y se lo lleva lejos. Ve distante a su mujer blandiendo la espátula, vociferando. La música lo seduce. Un cello suave, delicado y preciso, lo lleva de la mano y comienza a contarle su historia.
Es el ruso Mstislav Rostropóvich que interpreta a Vivaldi y Tartini. Más tarde se deslizan las notas sentidas de Pablo Casals, catalán. The 6 Cello Suites de Bach, emocionan fuertemente al señor, que ahora tiene los ojos cerrados.
Los grandes cellistas del siglo pasado inundan la habitación y se fusionan con otros. Salen de la colección los franceses Paul Tortelier y Jacqueline Du Pré: de nuevo Bach, después Chopin. Mischa Maisky, letón e israelí por convicción, pone en el escenario a Tschaikovsky y Rachmaninov. Lluís Claret, de Andorra, hace un homenaje al maestro Casals. Y Yo-Yo Ma, el chino, se diversifica y le da color al salón.
Más tarde acude a la cita la novel mexicana Jimena Giménez Cacho y le da cuerpo al Barroco, lo aterriza, cuenta su historia. A su lado, su paisano Carlos Prieto, que desde las entrañas pone a Piazzola en juego, regresa a Bach y presenta a Chelo, su compañera.
El señor no entiende, se desconecta un poco: Cómo es posible que tantos personajes del mundo traduzcan, interpreten y comuniquen, siendo tan direfentes. Carlos Prieto intercede con su Suite para dos violoncellos. Le dice que la música es un lenguaje que comunica, expresa ideas y pensamientos. Le aclara El misterio del origen del lenguaje y de las lenguas, que hay diferencias en Las lenguas de la tierra, pero que todas vienen de una misma nota.
Carlos Prieto, Premio Nacional de Artes 2007, le cuenta la historia de los idiomas, los contrastes con la antigüedad y el presente. Le muestra el desarrollo de regiones, pueblos, culturas, alrededor de un idioma y la aparición de dialectos, como forma de distinción.
El señor sólo asiente con la mirada, sus oídos siguen el ritmo de su lenguaje. Está pensando en la cosmovisión del hombre a través de la palabra, la música, el canto. Reflexiona sobre los grandes cellistas, sus grandes cellistas. Se comunican - piensa -, se entienden - acierta -, interpretan - concluye -. Carlos Prieto lo devuelve a su realidad y le dice: no te preocupes, sólo es un esbozo, te faltan Cinco mil años de palabras. El señor se levanta y se acomoda la corbata. Es lunes, hay que ir a trabajar.

jueves, 13 de agosto de 2009

Acteal: un silencio, un abismo


Un minuto de silencio. Guardarle al tiempo un espacio donde todo el mundo calla. Un minuto. ¿Es suficiente? ¿Quién muere? Ya están muertos, y México también.
Acteal canta y sigue rezando por la paz. Y mientras reza, los masacran, los matan, los olvidan. No es culpa solamente de la Suprema Corte, que decidió liberar a los culpable. No solamente es culpa de quien calló cuando tenía que hablar. No hay culpas. El único detalle es que la libertad y la justicia se murieron.
Un minuto de silencio no es resarcimiento. El silencio puede dar un ejemplo, pero no es justicia ni libertad. El silencio es un vacío y nada más.
El abismo que despertó, que parecía derrotado, sigue latiendo, sigue dictando y sigue viendo desde arriba a la nación, al pueblo y al mismo Estado. No hay perdón, ni olvido, ni entendimiento. No hay ni hubo ni tendremos calma, ni paz, ni libertad, ni justicia, ni silencio.
La Suprema Corte, con los millones de pesos de cojines de asiento de sus sillas, nunca entenderá Acteal. La comunidad no como aldea, no como grupo, nunca como individuos. Acteal es las vidas que borraron y se robaron; Acteal es realidad, es amor y sufrimiento y muerte. Acteal no es ni acepta a la suprema corte, que hoy se ha quedado enana, minúscula.
Acteal es México, que vive masacrado, que lucha pero no encuentra su libertad ni su justicia ni su resarcimiento, por tanta historia que la ha jugado mal, con trampas y engaños. Hoy, se acabó un poco más de la esperanza marchita. Hoy, Acteal sufre pero no está derrotado: tan sólo ha caído y a pesar de todo, Acteal puede levantarse.

domingo, 9 de agosto de 2009

Campeón de la Confederaciones


3 de agosto de 1999
Son casi las once de la noche. El padre va manejando rápido, ya quiere llegar a su casa. La mujer del padre está medio dormida, pero no cede ante el sueño, lleva cargando a su hija de 2 años. La hijita no se ha dormido, no ha dejado de platicar, está viendo las luces de la carretera.
La hija del padre está sentada detrás de la mujer. Va con la cabeza pegada a la ventana, va viendo la noche, los carros, las montañas cortadas que se convirtieron en caminos. En medio va su hermano, el hijo del padre. Entre la realidad y la fantasía, se va debatiendo entre el sueño y quedarse despierto. Detrás del padre está el hijo de la mujer. La música pegada a sus oídos se alcanza a percibir hasta los asientos delanteros. También ve la autopista, los carros. Se pone el cinturón media hora después de haber salido de la casa-hotel donde se hospedaron.
La hija del padre ve, por la ventana, un sin fin de vidrios que adornan el pavimento. Le avisa a su hermano, el hijo del padre. Éste ya está más dormido que despierto, pero logra escuchar un grito que lo deja helado: “¡Ya nos fregamos!”. El padre ve como, al salir de la curva, un carro ocupa dos carriles, está cruzado.
La oscuridad de la noche no le había advertido nada. El freno está empujado hasta la pared del cofre. Las manos se aferran al volante y en conjunto, la mujer, el padre, la hijita, la hija del padre, el hijo del padre y el hijo de la madre cierran los ojos.
Un golpe seco, un latigazo duro, un dolor inmenso. Todo lo demás pasa más rápido. El padre se baja, los ve, les pregunta. No los atiende, hay más carros. Quita primera y pone punto muerto y empuja el auto deshecho doscientos metros, con sus hijos y mujer adentro. El hijo de la madre llora. El hijo del padre no aguanta. La hija del padre ve como empuja el carro, ve a su padre maniobrando el volante y empujando y salvándolos.
Salen todos del carro y corren orillados. Escuchan como otros chocan, escuchan chirridos. Pasan a un lado del autobús que iba detrás de ellos, ahora está vacío. Esperan. Los recoge una pareja que los ven. Los ayudan, los llevan a un Hospital en la ciudad más cercana.

4 de agosto de 1999
Todos están en el Hospital. La hijita en observación. La madre a su lado, se duele, pero la acompaña. En el pasillo el hijo del padre, que no puede caminar del dolor, tiene toda la barriga morada. El hijo de la madre está a su lado, le duele el pecho y el cuello y está estupefacto. La hija del padre está afuera del cuarto de la madre y su hijita, en una camilla.
El padre está preocupado, no entiende, pero sabe que hizo cuanto estuvo en sus manos, y hasta más. Siempre más. Tiene el cuello raspado y miedo de que pase algo. Pero es fuerte. Ve a sus hijos, a su mujer. Todo está en pausa.
La madrugada está por terminar. El padre lleva al hijo de la madre, su hija y su hijo a un hotel, Hotel Jacarandas. Los coloca en un cuarto, los revisa por última vez. Se va. Se dirige a la autopista, quiere ir con los del seguro, quiere resolver.
Los hijos del padre y la madre no se duermen. Les duele. El que no podía caminar, ya lo hace, pero despacio. El que escuchaba música está preocupado por su madre, por su hermana. Llora. La que se dolía del pecho, que es más grande, los tranquiliza, los abraza, se hermanan.
Pasan la noche en vela y se duermen en la mañana. El padre había dicho que si querían ir a la alberca, mejor. Ellos no están de humor. Hay tijerillas caminando a los lados de las camas. Hay mucha gente allá afuera, en la alberca, divirtiéndose.
El padre regresa en la mañana, vuelve al medio día, retorna en la tarde. Todo bien en el Hotel. En el Hospital están más tranquilos, pero habrá que tenerlos en observación todavía.
Llega la noche y con ella la calma. Están vivos, adoloridos, pero vivos. Y el hijo del padre prende la televisión del cuarto, que estaba apagada:
“… Cuauhtémoc, suya, Cuauhtémooooooooc”, “¡Goooooooooooooooool!”, “¡México!”, “¡Golaaaaazo!”. Las voces se confunden. Hugo Sánchez interrumpe a Enrique Bermúdez. Alarcón grita al unísono. El Estadio Azteca es uno sólo: México es campeón de la Copa Confederaciones, le gana a Brasil 4-3.

viernes, 31 de julio de 2009

En la oscuridad de la noche, con el cerebro marchito


Ayer quise salir huyendo. Sentía los testículos en la garganta, sentía que ya no podía más. Saldría simplemente con pantalones, tenis, una playera y una chamarra. Caminaría toda la noche, hasta perderme, sin rumbo. Llegar a un parque, sentarme en un banco y quedarme ahí.

Quise dejar atrás mi vida y perderme. Perderme para encontrarme, en lo más puro de mí. Ayer quise gritar. Sí, lloré un poco. Sentía los testículos en la garganta, un nudo que no me dejaba respirar.

Quería salir huyendo. Quería perderme en la oscuridad del tiempo y así encontrarme de nuevo.
Entonces encendí la luz, y me puse a escribir.

jueves, 30 de julio de 2009

Times Square: el tiempo que se detiene, pero avanza en una sola dirección


Soy una marca. Me vendo, me compro, me muevo en el mercado de la “humanidad”. Soy propaganda de primer, segundo o tercer nivel. Soy dinero y me llevo algunas vidas y me vuelvo parte de la “humanidad”.
Estoy parado en la esquina más cara del mundo. Un sin fin de luces me deslumbran, destellos de incipiente “humanidad”. Llaman la atención de muchos, de todos. Estoy sobre la banqueta que resiste el caminar de millones de personas. Chinos, latinos, binners, europeos y el mundo va pisando sin ver hacia delante, pero siempre observa lo que hay por encima: publicidad.
La sociedad norteamericana tiene establecido el libre mercado como primicia, el capitalismo como sustento y el imperialismo como aspiración. Pero ahora lo entiendo. Para Nueva York funciona y en general para el país que no tiene nombre y se basa en diferentes estados asociados, con diferentes leyes y una ideología clara y unida.
La gran manzana está girando al son de las ventas, de las compras, de la superficialidad y el desarrollo sustentable. Y ahora lo entiendo. Funciona. El sistema permite comprar, el sistema manda a comprar, el sistema te dicta comprar.
Es funcional porque, como individuo, mejoran el nivel de vida y, como individuo, acceden a la cantidad de satisfacciones, para cubrir la distracción del crudo mundo al que su “humanidad” no está percatada.
Pero… ¿La Humanidad necesita eso? ¿Es factible que unos sobresalgan y accedan a una mejor y mayor cantidad de cosas que el resto, que la mayoría? Sí, las luces pueden deslumbrar y apantallar y embobar. Pero no son indispensables, no son para todos y no realizan una función de progreso Humano.
Soy individuo. Me siento, después de estar parado e imaginando. Soy una persona más dentro de las miles de mentes que pasan enfrente, atrás y al lado mío. Soy un alma más dentro de la plataforma del mundo. Soy mi vida y soy de la Tierra, soy parte de la Humanidad.

miércoles, 29 de julio de 2009

Ruud Gullit, El buen fútbol su única pretensión


El año de 1979 vio nacer futbolísticamente al Tulipán Negro. Un modesto equipo holandés, el HFC Harlem, conocido como el Harlem Pequeño, le abrió las puertas al joven Ruud Dil, hijo de inmigrantes surinameses. Al saberse jugador profesional de fútbol, Ruud decidió honrar a su padre (George Gullit) y adoptar su apellido, que no figuraba en el acta de nacimiento. Las razones: Ruud Gullit se escuchaba más profesional y futbolero. Así nació la leyenda, aunque nunca firmó un contrato, más que con el apellido materno.
Al tiempo que el próximo cerebro de la Naranja Mecánica se iba haciendo como futbolista, el mundo se dirigía estrepitosamente hacia los ochentas. Fue justamente durante el último suspiro de disco setentera, que el público observaba al tenista Guillermo Vilas inmortalizarse en Australia; al Peñarol obtener la vigesimoquinta liga; al América de Cali alzar por primera vez el trofeo; y a un River imparable que se llevaba el Torneo Nacional y el Metropolitano.
En Europa, Borussia Mönchengladbach era campeón de la UEFA, Nottingham Forest hacía lo propio con la Copa de Europa; Liverpool, Madrid y Hamburgo se inmortalizaban en sus países y el Milán ganaba la décima liga y con ella empezaban nueve años de sequía, hasta la llegada de Gullit.
El Diabolo Rasta, Gullit, creció junto al Pequeño Harlem, de más de 90 años de antigüedad, y atrajeron la atención del balón. En su primer temporada como profesional y con tan sólo 16 años de edad, condujo al HFC a la punta de la Eredivisie, siendo el mejor jugador de la liga. De ahí en adelante Gullit encabezó al equipo, jugando 91 partidos en 3 años y anotando 32 goles.
No tardaron los reflectores en atraer a grandes instituciones y el Feyenoord sedujo al todavía adolescente. 300 mil libras y el nombre de Johan Cruyff dentro del plantel, no eran poca cosa. Con el sí la vida del bigotón dio el giro que necesitaba, después de haber dejado a Barry Huges (Técnico del Harlem) en cuarto lugar de Europa.
Ruud había jugado como stopper (central adelantado) a lo largo de su corta carrera, pero fue en el Feyenoord que fue ubicado en el centro del campo, posición que dominó y que revolucionó a la perfección durante su trayectoria.
Dos copas KNVB, una liga (Eredivisie) y una Copa de los Países Bajos, fueron el resultado de la estancia de Gullit en Feyenoord. Tras 85 partidos y con otros 30 goles en la espalda, Gullit fichó, en el verano del ’87, por el PSV Eindhoven. Ahora la suma equivalió a 400 mil libras, pero valieron para el jugoso aporte del Tulipán Negro: 46 goles en 68 encuentros, dos ligas, dos copas KNVB y un trofeo al mejor jugador.
La historia de la saeta del mediocampo naranja comenzaba a tomar cuerpo y forma. En Italia el Milán había vivido años desastrosos, hasta que la mano de Silvio Berlusconi apareció. Después de dos descensos (uno de los cuales había sido por apuestas ilegales) y los cambios constantes en la silla presidencial rossonera, Berlusconi se hizo de la mayoría de las acciones y le regresó la dicha al conjunto de San Siro.
El proyecto inicial del Zar de los medios italianos, traía consigo a tres figuras holandesas. Marco Van Basten, Frank Rijkaard y Ruud Gullit, además de la incorporación a la dirección técnica del joven Arrigo Sacchi. También figuraban en el equipo los jóvenes Maldini y Costacurta, Baresi, Donadoni y el fichaje del volante de la Roma Carlo Ancelotti.
Gullit ya había compartido el terreno de juego con grandes jugadores, pero no un equipo repleto de fenómenos. A los diez años, luego de haber vivido en la zona popular Jordaan, se mudó al Oeste de Amsterdam, donde jugó al lado de Rijkaard, en la calle.
La cima del mundo fue vista desde los hombros de Ruud, Marco, Frank y compañía, al pasarse el trofeo de la liga por las manos, en el año de su debut como compañeros. La liga 87-88 abrió el camino para la VIII Eurocopa Alemania Federal 1988. Holanda no pudo llegar en mejor momento, y de los botines del trío milanista, alzaron la justa continental.
En ese año, además de los torneos obtenidos, Ruud Gullit abanderó el fútbol mundial al ser nombradoBalón de Oro europeo y acreedor al World Soccer, al mejor jugador del mundo. Galardón que lograría dos años más tarde, el cual dedicó a Nelson Mandela, máximo exponente de la lucha antirracista. Gullit fue objeto de burlas y racismo a lo largo de su carrera. Estupideces que sólo logró acallar con sus goles.
En Milán, el Diabolo Rasta vivió la transición de Sacchi a Capello y con ello el fin de la era holandesa. 117 encuentros y 35 goles, junto a la obtención de 3 supercopas italianas y 3 Scudettos, se llevó del conjunto rossonero. Pasó al Sampdoria en el ’93, consiguió la atención del Milán de nueva cuenta y para el ’94 ya estaba vestido de rojo y negro, nuevamente. Sólo jugó 8 partidos en el medio año que permaneció en la capital de la moda y regresó al sur del país, para fortalecer de nuevo al Sampdoria: jugó 22 veces y logró 9 goles, además de levantar la Copa de Italia.
La historia en la península latina llegó a su fin, e Inglaterra lo adoptó por medio del Chelsea, de manera libre. El ocaso de su carrera no fue distinto al promedio de los jugadores. En tres años apareció en 32 partidos y logró 3 goles. La mente de Gullit, se ubicaba más en el trabajo técnico que el práctico, y el último año de su camino lo dividió entre la cancha y la dirección técnica.
El diez creativo, el diez defensor y combativo. Las rastas del Tulipán Negro, no sólo permanecerán en la memoria de una década inigualable de fútbol total, sino que se tomarán para siempre como referencia de éste deporte. El toque sutil, el cerebro puntual y descriptivo, de caricias y trazos espectaculares al balón, son la manera más fácil de recordar al bigotón capitán de la Naranja Mecánica de los ochentas.

martes, 28 de julio de 2009

Cuando despertó, El Buen Fútbol todavía estaba allí


Dos años de tragedias, una depresión futbolística y una gran impotencia, se esfumaron en noventa minutos que fueron suficientes para que la Selección Mexicana de Fútbol lograra convocar a una multitud al Ángel de la Independencia de Reforma. En ese tiempo se sentaron en los laureles, perdón, trabajaron arduamente al frente de la Dirección Técnica verde, Hugo Sánchez y Sven-Göran Eriksson. Catástrofes más, catástrofes menos, podríamos resumir que la crisis se había hecho presente en el combinado azteca.
Los aproximadamente 24 meses humillantes lograron desvanecerse como llegaron: de la nada. Sí, tras las ilusiones, sentimientos y todo lo que generó el fenómeno Hugo, el fútbol (que también se traduce como negocio deportivo de la Femexfut) se plasmó un abismo de juego cotidiano.
Ese deambular sonámbulo que decapitó a Eriksson, absorbió las energías incluso del torneo liguero. De nuevo, los grandes cayeron y los torneos se sintieron más largos que de costumbre.
La catástrofe llegó a su clímax en el momento en que los archirrivales y vecinos del norte, triunfaron en la Confederaciones. Más oscuro el panorama, imposible. Podría compararse como con el River de último, o el América sosteniendo a todos los demás, o el Cruz Azul mediocre, o la albiceleste goleada y sin pulmones en La Paz, o el Perú… sin ton ni son.
No es como para que se me echen todos y digan – ¡Qué pesimismo! ¡No me jodás! – pero es la realidad.
Luego de todo ese panorama nebuloso, donde México estuvo dormido, en coma, moribundo; un resplandor dorado abrió los ojos del público, jugadores y entrenadores. La dupla Carrillo/Aguirre entendió que era el momento de despertar y ponerse a jugar (¡Por fin!).
Un baile, cual jarabe tapatío, con mariachis, con chile y con amígdalas, se apoderó del alma del estadio de los Gigantes de NY y con ello apabulló a los norteamericanos, los aplastó y se burló de ellos. Diez años después, México pudo ganarles en territorio yanqui.
Así, jugando un fútbol que no se veía desde hace mucho tiempo, México alzó la fea pero anímicamente invaluable Copa Oro. El quinto trofeo, el cinco a cero y el bailongo, no se visualizaba en la agenda de nadie, pero apareció mejor… imposible. Sin embargo la ilusión que resurge en el vestidor mexicano, debe mantener los pies bien clavados a la tierra, ya que la historia de los Ratones Verdes habla por sí sola y estar despiertos nunca será suficiente.

miércoles, 1 de julio de 2009

Urgando la mente de Emiliano

La cultura. Definir cultura es como atarse de manos y querer agarrar las cosas que tienes enfrente. Podemos definir Cultura como lo popular, Cultura como lo inalcansable, cultura como un todo. Cada región del planeta con sus diferentes formas de ser y de identificarse. Tradicionalmente podríamos decir que la cultura es la forma de identificación de cada región, pero yo creo que va más allá. Desde lo underground, hasta la "alta cultura", como decía Rodó. O el simple hecho de no hacer nada, de, por ejemplo quedarte parado y desnudo... ¿Cultura "posmoderna"?
La democracia puede significar algo más sencillo. El gobierno del pueblo nos decían los griegos. Y para mí, sí quiere decir eso. el hecho de que tengamos representantes que nos hacen fraudes, que se roban el dinero, que simplemente no asisten a sus trabajos o hablan por hablar y hacen de la política un sinónimo de democracia... creo que no. Andamos perdidos. Democracia no siginifica elecciones cada cierto tiempo, o votar por algún "hijoelagran". Tampoco creo que la democracia sea Alguien que gobierna para unos pocos. Más bien: Para todos todo y de mí para todos.
¿Cómo definir al amor? yo creo en lo que nos dijo Adrían Fierro cuando entramos a la escuela, en el curso de inducción. "El amor es como el momento en donde nacen, que sus padres los tienen abrazados y coinciden las miradas. Refelexionen sobre ese momento y siénanse arropados ahora por la Universidad, con el amor como punta de lanza".
Asimismo, podríamos hacerle caso a unos investigadores de la fac. de Química de la UNAM: "el amor es una locura temporal, que dura de 1 a 4 años"... bueno... Puede durar más.
El amor es vida. Punto.
Que qué pienso del aborto. Pues que debe ser decisión de una pareja y sobre todo de la implicada. Que lo mejor sería que la ley se extendiera a nivel nacional y se abriera la posibilidad de elección de cada quién. Legalizar el aborto, no significa un nuevo método anticonceptivo, si no un respiro más de la ahogada libertad.
y La libertad... es no depender de nadie. Valerte por tí mismo. ¿Se puede ser libre si tienes a un país encima que te dicta el son de tus movimientos? No, no lo creo. También yo creo que si uno es claro en sus pensamientos y sus acciones, como la coherencia y sinceridad, te conducen a la Libertad...
Y la vida... bueno, pues amor, cultura, enojo, guerra, paz, tele, libros, letras, internet, Lydia, FES, Tec, Limpio y Sucio, Cuba Libre, Tiempo... Todo
Yo soy vida y para que eso exista, necesitamos de los demás... si no, ¿quién lo sabría?

martes, 30 de junio de 2009

¿Y el amor a la camiseta?


Extraña es la noticia, pero cierta. Posiblemente el lateral izquierdo, ahora de Tigres, Edgar Castillo, será llamado por la selección norteamericana, para que forme parte del conjunto subcampeón de la Confederaciones.
Sí. Es triste, pero cierto. El habilidoso jugador, nacido en Nuevo México en 1986, ha declarado que si la selección comandada por Bob Bradley le hace el llamado, lo aceptaría con gusto.
Castillo, que hasta hace un año fungía como revelación y promesa segura de la banda izquierda nacional, se ha estancado dentro de la farándula futbolística. Olvidó sus colores, hace seis meses, al seguir las comodidades del dinero y llegar al América, uno de los clubes más grandes de México. Probablemente pensó que evolucionaría su estatus de promesa, pero vino a menos y se quedó estancado. Además dejó el reto de jugar en Coapa, por el proyecto que encabeza Daniel Guzmán para salvar a los Tigres de la UANL, además de la respectiva comisión que le sedujo.
Los caprichos de Castillo suenan incómodos y fuera de lugar, además de desproporcionados. Porqué quiere formar parte de la antítesis futbolera mexicana, si ya había cumplido la etapa de formación en las selecciones menores verdes. Ahora Castillo se siente yanqui. Siente las barras y las estrellas en el corazón y ha olvidado su amor por el verde, blanco y rojo.
"Si me llama Estados Unidos, voy. Con México lo tendría que pensar. Solamente he sido convocado una vez por Aguirre y no jugué, entonces yo he dicho que estoy dispuesto a jugar con Estados Unidos": Gringo Castillo
No. Las oportunidades existen y a Castillo siempre le hizo falta madurar. Es un lateral rápido, acelerado, pero con poca resolutiva en el momento decisivo. Edgar Castillo obedece a los reflectores, a la farándula, a lo mediático. Y cómo no aceptar la oferta del mejor equipo de la Concacaf. Y cómo no olvidarse de la mediocridad de la Federación Mexicana de Fútbol. Y cómo no dejar del lado, guardar la negra historia que carga con la eliminación del clasificatorio por los Juegos Olímpicos de Beijing 2008.
Castillo es fiel seguidor de quienes saltan del barco, como primera opción, antes de ayudar y superarse, para mejorar el balompié azteca. Castillo siguió el ejemplo de José Francisco Torres. Y le deja en claro a la Femexfut que de no llamarlo, se va. ¿Lo merece? ¿Amerita un llamado a la escuadra norteamericana? No, no lo creo.
Pero tranquilos, tranquilícenme. Es respetable el cariño que le sienta Castillo por la nación que asiló a sus padres y que lo abrazó al momento en que nació. Y lo cierto es que todavía no existe tal lista, todavía el gringo Castillo sigue siendo mexicano. Pero hay que tomar en cuenta, ante la duda, que no lo vuelvan a llamar para que defienda los colores que lo hicieron como persona, como ciudadano, como futbolista y como la promesa que todavía presume ser.

jueves, 25 de junio de 2009

Un lustro, tu tiempo, tu momento


Y qué decirte...
Es una sensación de plenitud probablemente.
De vida en su totalidad, de aprendizaje, de amor.
Hay días que pienso en el momento, en cuando me enteré, en cuando no estuve contigo.
Me siento así, como triste por no haber dejado México y estado en todo momento contigo.
Me siento así, agradeciendo a la vida por el tiempo que sí estuve contigo.
La vida me ragaló una persona así. Que es vida, que acompaña, que escucha, que es.
La vida me regaló una persona así. Que se enoja, que se ríe, que llora y que goza.
La vida. Eres la vida. Eres la vida que cuando está enferma, está sonriendo, llorando, preocupada y preocupando, atendiendo, llamando, ríendo, amando.
Que cuando está sana, esta sonriendo, llorando, preocpuada y preocupando, atendiendo, llamando, ríendo, amando.
Eres mi vida. Eres mi vida que me enseña a valorar, a sentir, a respetar.
Eres la luz. Eres mi luz y nuestra luz.
Las vueltas que damos, las vueltas que nos dan y para las cuales estamos.
En un parpadeo vinimos, vimos y vencimos y nos vencieron y nos morimos.
En un parpadeo te quiero y me quieres y nos queremos.
En un parpadeo recordamos y volvemos a vivir. Y empezamos otra carrera, un nuevo camino.
Nos caemos, nos levantamos y aquí estamos.
Con todo este amor del que hablas, con todas las gracias a todos y a todas. Con la vida en el puño.
Con el aprendizaje de pormedio y la risa, la alegría, el dolor, la cura, la apatía, la incertidumbre y lo efímero.
Con la vida, pues.
Contigo estamos, contigo vivimos y contigo lo festejamos.
Un momento. El tiempo se detiene, se detuvo. El tiempo dice que las cosas cambian, que tu vida cambia, que mi vida cambia, que su vida cambia. Es sólo un momento y con el jugamos, con el sufrimos, con el cambiamos. Es el momento y ya no es. Fue el momento y todavía sigue allí. Somos lo que queda del momento.
Te quiero, feliz lustro, feliz día, feliz Madre: María Teresa!

lunes, 15 de junio de 2009

Los perros aullando


Crítico, impetuoso, sarcástico, serio, profundo. José Saramago detalla, a través de su peculiar y excelente estilo, a un ser humano completo, unido, solidario, lúcido. Descriptivo, Saramago realiza una obra maestra que navega alrededor de un mundo que está a punto de ahogarse. Sutilmente, despedaza a la mayoría de sistemas políticos que existen y que se conocen. No aboga por ninguna postura, aparentemente. Doblega a la derecha, se ríe del centro y hace mofa de la izquierda institucional, convenenciera y entreguista.
Ensayo sobre la lucidez, que por momentos pareciera reflejar a nuestro país, en cuanto a política, seguridad y medios de comunicación se refiere; toma como base la democracia y se desarrolla a partir de unas elecciones municipales, como muchas otras. Sufragio que se aplica en la capital de una nación que fue atormentada hace cuatro años por una momentánea ceguera colectiva; fenómeno que se desenvuelve en Ensayo sobre la ceguera, primera parte de la novela que nos concierne.
Blanco era el panorama en aquél entonces y del mismo color es el resultado de la elección. Contra todo pronóstico, el partido de la derecha, el del medio y el de la izquierda, no figuran entre los punteros de la estadística. Una abrumadora victoria del voto en blanco, por medio de una increíble, impresionante y nunca antes vista participación ciudadana, obtuvo más del setenta por ciento de los votos. Así los gobernantes, con el entredicho, la sorpresa y el temor ante un pueblo fuerte, consciente y sobre todo unido; huyen y se resguardan lejos de la ciudad.
Entonces la ceguera mental se apodera del presidente y sus ministros y no les deja ver más allá. Aterrorizados, empecinados y exhaustos, buscan por todos los medios regresar el orden a su sistema, para su conveniencia. Autoatentados, chivos expiatorios, traidores y reflexiones son los hilos con los que conduce la magnífica historia José Saramago, Premio Nobel de Literatura en 1998.
Nació setenta y dos años antes de que fuera galardonado, en una pequeña villa, Azinhaga, en Portugal. A lo largo de su extensa carrera como escritor, Saramago ha publicado una vasta cantidad de textos. Excelente narrador y profundo detallista, periodista y dramaturgo, es vanagloriado por su máxima obra: El Evangelio según Jesucristo.
La libertad no es más que la facultad de cada quién para hacer o no hacer algo, al ser responsable de sus acciones. Ese sentimiento de autonomía que permanece durante Ensayo sobre la lucidez, no es más que la culminación de la necesidad moral de la humanidad, ante un mundo secuestrado por la podredumbre del poder.
La lucidez se encuentra en el más puro instinto del ser humano, lejos de pretensiones, prejuicios y estereotipos. La lucidez atraviesa fronteras, derriba sistemas y se impone por sobre todas las cosas. Pero, ¿Cómo se encuentra y hasta cuándo dura?

viernes, 12 de junio de 2009

Cortedirecto: La inteligencia es relativa


Qué sería de la vida sin las conexiones entre las personas. Esos encuentros casuales que surgen por aparentes coincidencias. Qué sería de las personas si no existieran motivos, apariencias e intenciones. El mundo es movimiento. Es un bloque de interconexiones, de grupos, marcos sociales, creencias, sentimientos, valores y pensamientos.
La inteligencia es la capacidad de entender, asimilar, elaborar información, procesarla y utilizarla adecuadamente. Cada ser humano es inteligente, sin embargo, todo es relativo. Depende de con quién, para quién, de qué, en dónde y sobre quién se esté hablando. Es relativo porque por más que seamos unos genios, también somos estúpidos. Cada quién a su nivel, claro.
Así, ese mundo en movimiento, de interconexión, de creencias, sentimientos y valores, está conformado por inteligentes muy pendejos o estúpidos muy genios. Y como todos estamos unidos por alguna razón, todas las idioteces se entrelazan y le dan color a la vida.
Tontos y divertidos pero brillantes, los hermanos Ethan y Joel Coen cuentan la historia de un grupo de personas que, a través de la tontería y sobre todo de la suerte, reflejan la condición humana y explican a la sociedad actual.
Quémese después de leerse (EU, 2008) es una comedia que por momentos se vuelve seria, plana e incluso confusa. Aunque también traspasa la pantalla y se interna en el cerebro de los espectadores, siendo así más profunda, delicada e impactante.
Irónica, sarcástica e hilarante, Quémese después de leerse desarrolla un relato que parece normal en la vida norteamericana, pero que sin duda se burla de las actitudes y criterios de Estados Unidos y el mundo entero.
Un ex-agente de la CIA (John Malkovich) es despedido y comienza a escribir sus memorias, por lo que lo abandona su esposa (Tilda Swinton), quien, a su vez, está saliendo con un cretino ex-guardaespaldas, también de la famosa agencia de investigaciones, el protagonista (George Clooney), que está casado y también busca parejas por Internet. Sitio donde conoce a la empleada de un gimnasio (Frances McDormand), angustiada por su figura y obsesionada con las cirugías plásticas; amiga de un animadísimo instructor del mismo gimnasio (Brad Pitt), que por azares del destino encuentra un disco con los escritos del ex-agente interpretado por Malkovich.
Llena de enredos, peleas, violencia, chistes e imágenes imponentes, la película de los Coen se basa en las actuaciones sobresalientes de su gran elenco, con un Brad Pitt magnífico y un Clooney tremendo, y gracias a ello brilla más de lo que en realidad merece.
El thriller de los ganadores del Óscar por Sin un lugar para los débiles, representa la idiotez, la sensibilidad, la suerte y las relaciones de la gente. Violencia extrema que llena de carcajadas la sala, chistes que generan una que otra mueca y estupideces que conmueven al público.
Sobresale la fotografía del mexicano Emmanuel Lubezki (Como agua para Chocolate, Niños del hombre) y la música de Carter Burwell (El ladrón de orquídeas, Sin un lugar para los débiles) que ha participado en cada una de las cintas de los hermanos Coen.
Buena a secas, entretenida y algo reflexiva, Quémese después de leerse es un buen motivo para acudir a la videoteca y disfrutar del humor de los inteligentemente relativos Joel e Ethan Coen.




Ficha técnica
Dirección: Ethan Coen, Joel Coen
Guión: Ethan Coen, Joel Coen
Producción: Tim Bevan, Ethan Coen, Joel Coen, Eric Fellner
Música: Carter Burwell
Fotografía: Emmanuel Lubezki
Reparto: George Clooney, Brad Pitt, Frances McDormand, John Malkovich, Tilda Swinton, J.K. Simmons.

martes, 9 de junio de 2009

Una institución llamada Pavel Nedved


Atrás quedó su legado. Atrás quedó su romance con el balón, su clase, sus goles. Atrás quedó Pavel Nedved El León de Praga, el mejor jugador checo de los noventas y el bastión de la época dorada de la República Checa.
Pavel no sólo maravilló al mundo con su peculiar estilo, su control total, su fútbol total; sino que dejó una escuela. La institución Nedved, del mediocampista total. Bien podía jugar como zurdo, bien podía ser el creativo y hasta ser derecho o defensivo. Pavel siempre fue garantía de excelencia, siempre al máximo nivel, siempre impulsaba a su equipo.
Un hombre que nunca tuvo muchas pretensiones y llegó a lo más alto. Siempre mantuvo claros sus ideales y fue fiel a su público. Se retiró en dos ocasiones de la selección y condujo a la misma al tope europeo. Se consagró en la Eurocopa del ’96 llegando a la final. Y aunque el resultado en aquella ocasión fue adverso, el ojo observador del mundo futbolístico, se rindió a sus pies. En el intermedio de su retiro definitivo de la playera roja nacional, se echó al país en hombros y los condujo al mudial de Alemania en 2006, aunque el resultado en el mismo ya no fue tan asombroso.
Prácticamente disponía de cuatro pulmones a la hora de encarar partidos vitales. Era el motor de la Juve, el carburador de la Lazio, el creador del Sparta Praha y la eperanza del Dukla Praga. Sus cuatro equipos, en los cuales se brindó siempre al cien por ciento y un poco más.
Salvo los reconocimientos locales, el Balón de Oro en 2003 y el Golden Foot al año siguiente, careció de reflectores más llamativos. Siempre a la sombra de Totti, Shevchenko, Zidane o Ronaldinho. Coherente con el discurso de sus botines y claro en su amor por la camiseta. Rechazó grandes ofertas, que, probablemente, lo pudiesen haber ubicado más allá del pedestal donde lo tenían los aficionados de la Vecchia Signora.
Pavel Nedved, quien nació el 30 de agosto de 1972, en la provincia de Cheb, se retiró el domingo 31 de mayo. Ese día vistió los colores albinegros por última ocasión, luego de tantas glorias, de tantos logros. Con la Juve alcanzó rozar la Champions en el 2003, aunque él no jugó la final. En Delle Alpi sufrió un descenso y antes, un bicampeonato del Calcio y de la Supercopa italiana.
El 31 de mayo jugó de local en el Estadio Olímpico de Torino contra el club que lo vio despegar en Italia. El partido entre Juventus y Lazio terminó 2-0 a favor del local, a favor de Pavel. Nedved salió a seis minutos del final y al abandonar el campo vio resumida su carrera que comenzó en 1991, con el modesto Dukla de Praga.
Atrás quedó el Power Nedved, la institución centrocampista, el golpeo teledirigido, la educada zurda y diestra. Atrás quedó el 31 de mayo, mismo día del adiós de Paolo Maldini y de Luis Figo. Atrás quedó el once, el dieciocho, el cuatro. Atrás quedó el eterno gran Pavel Nedved.


lunes, 8 de junio de 2009

Rata y Cursi

Producto de una búsqueda y del laberinto de You Tube... Producto de las horas perdidas frente a la pantalla, del conglomerado de videos y del ocio emprendedor... Producto del despilfarro, gandallismo y saqueo de Veracruz... Producto del hartazgo de quien se dignó en hacerlo...
Salúd Fidel!!!
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¿Dónde iremos a parar?


¿A dónde me llevas Carlos? Qué quieres comprobar, porqué no se me ocurre nada. Después de haber leído tu libro me quedé perplejo. Estupefacto. Sin palabras. Primero vino un Dejá vu. Y es que el último capítulo que escribiste, Lo entretenido y lo aburrido. La televisión y las tablas de la ley, de Aires de Famila, me recordó la película de Olallo Rubio ¿Y tu cuánto cuestas?, y me llegó el mismo sentimiento que aquella vez.
La opera prima del ex-conductor de Radioactivo se trataba de una comparación entre Estados Unidos y México, el impacto de la sociedad del consumo y sobre todo, la influencia de la publicidad en el comportamiento de la sociedad.
Aunque tú hables de América Latina, me llegó la referencia de inmediato. Entonces me pongo a pensar, luego de leerte y analizar a tus Aires de familia. Soy producto de la civilización del espectáculo. Soy de la civilización del espectáculo. Soy populachero, pero gourmet. Leo a Benedetti, escucho a Café Tacuba y veo fútbol. Me gusta el tango, Tin Tan y Los Simpson.
Admiro al Ché Guevara, leo su biografía hecha por Taibo II, sus escritos periodísticos en La Ventana iluminada, su carta a Fidel, su diario. También veo la película que hizo el gringo Soderbergh. Me emociono, lloro, me pongo en los zapatos del creador de la “guerra de guerrillas”, lo veo al estilo Schwarzenegger.
¿A dónde me guías Carlos? ¿Acaso quieres abrirme los ojos? Es verdad que aunque te refieres a la sociedad del siglo XX, de la segunda mitad, me siento descrito. Alguna vez vi El show de Cristina. Pero me regañaron, yo mismo me di cuenta de que no valía la pena. Entonces me fui a ver Chabelo, Siempre en Domingo o Sábado Gigante.
Y seguían sin valer la pena. Como tú dices, quién les dio el aval para formar a la sociedad, dar consejos morales, establecer lo bueno y malo. A parte de decidir el calendario de muchas personas, la televisión fijó su postura, como dices que dijo Azcárraga Milmo: la televisión sirve para “sacar de la triste realidad y del futuro difícil” a las personas.
Me dejaste helado. Me dejaste pálido al escucharte hablar de Verónica Castro y su magnífica cosmovisión. A eso se reduce la sociedad creada por el televisor. Hoy, "maestro de niños de ocho a ochenta años".
Y sí, sí es parte de mí. Yo soy parte de ella. Más allá de lo popular, el cine, los héroes, poetas, escritores, profetas y demás; Latinoamérica es una sola. Me hiciste tambalear a lo largo de tus 254 páginas que publica Anagrama. Me trajiste a través del viento, la consciencia de todo un continente, que, unido por diversas funcionalidades, esperanzas o discapacidades, es mío y yo de él.

lunes, 1 de junio de 2009

Cecilia


Gracias por ser, gracias por estar, por formar parte de mi vida, por vivir como vives, gracias por lo franca, por los pleitos, los encuentros y desencuentros. Gracias por pintar.
Muchas gracias por ser. Por ser como eres, por ser Cecilia. Treinta veces gracias. Treinta momentos, treinta regalos, treinta abrazos, treinta lágrimas, treinta agradecimientos.
Gracias por las hadas, por los Dragones Negros, por el Pollo, por Fermín, por Leandro, por Carlos. Gracias por el curry, las pastas, gracias Aunt Jermina. Gracias y treinta veces gracias por Xalapa, por La danza. Gracias por las sillas blancas, por el Cobach y por Sancris. Gracias por el Pequeño Sol.
Gracias por abrirme los ojos de la Ciudad de México y del arte. De Enanos de Tapanco y de la comida corrida.
Y sí, todo se resume a una palabra. Porque hay que darle gracias a quien sabe de la vida, gracias por tu interpretación, por tu expresión. Y gracias a la vida que me ha dado tanto, que me ha dado tu voz y tu corazón

domingo, 31 de mayo de 2009

Xavi Hernández, el cerebro


El Barcelona de Josep Guardiola alzó la Orejona el miércoles al ganarle al Manchester United por 2-0. Los brazos de Puyol levantaron la copa, mientras sus compañeros gritaban y coreaban el himno de los campeones. Toda la campaña del Barça se resumió en ese instante. Un nivel futbolístico digno de los mejores de la historia, espectacular.
La concepción del juego culé, siempre ofensivo, data desde sus inicios en 1899, pero esencialmente en la figura de Johan Cruyff. Como jugador, reprodujo a la Naranja Mecánica holandesa dentro del barcelonismo. Más tarde, en su etapa de Director Técnico implantó el futbol total en su Dream Team de los noventas.
El cruyffismo del Barça ha mantenido una constante además de su fiel estilo atacante: la media cancha. El control del centro del campo no sólo es fundamental para el desarrollo colectivo de la escuadra, sino que es el bastión de la creación de juego.
Más allá de los cracks que han desfilado por la institución, los centrocampistas se han mantenido como los responsables del juego blaugrana. Koeman, Laudrup, Guardiola, Bakero, Figo… Xavi. El mediocampista culé es el traductor por excelencia del DT en turno.
Desde hace algunos años, Xavi Hernández Creus ha tomado la batuta del conjunto catalán. Desde los tiempos de Van Gaal, pasando por Antic y Rijkaard, y ahora con Josep Guardiola; Xavi ha explotado su fútbol y con él a todo el equipo. A través de sus botines, el Barcelona crea. Por medio de sus ideas, el Barça construye y concreta.
A once años de su debut, el catalán Xavi Hernández se consolida como uno de los mejores medios de todo el mundo. Su visión de juego, la dificultad de robarle el balón, la rapidez para pasar en corto y el tiro a la portería son algunas de sus características principales, que le han valido la aparición en 71 ocasiones en la Selección española.
Hoy, el mundo se rinde a los pies de un conjunto que brilla por su presencia en el campo, por sus toques, por su creatividad. Hoy el barcelonismo festeja su tercer Copa de Campeones de Europa. Hoy Guardiola y sus cracks, se resumen en la presencia de Xavi Hernández Creus, el cerebro.

viernes, 29 de mayo de 2009

Profeta en el amor, profeta de la liberación

Soy una puta. Bueno, una señorita de la noche, una dama de compañía, soy lo que quieras llamarme. No tengo un nombre preciso, lo cambio en cuanto veo a mi próxima víctima. O… ¿La víctima era yo? En fin. Trabajo para ganarme la vida, trabajo por amor, trabajo por obligación, porque no puedo salir de aquí.
Recuerdo las primeras veces. Los olores. Antes que las apariencias, el perfume. Soy dedicada cuando escojo al tipo que, a fin de cuentas, se acostará conmigo o se me acostará el cabrón. Y el olor me causa un no-sé-qué.
No, no tengo pareja. Creo más bien en la liberación femenina. Salgo a votar, cumplo con mis “obligaciones” y soy como soy. No le rindo cuentas a nadie. Bueno, a ningún hombre en especial. Sólo tengo que cubrir mis horas, mi cuota diaria. Y sí, es cierto, a mi madrota no puedo reclamarle ni un pinche pío.
Que qué hago en mis ratos libres. Pues aparte de coger… leer. Me gusta el rollo literario. Meterme en las cabezas de los diferentes tipos. Que se metan conmigo esos cabrones. Ahí está… no sé... Rubén Darío o el buen Óscar Wilde. Siempre leo. Leo y cojo. Me gusta pensar que cuando estoy con algún autor (en sus libros y viajes) estoy como en una liberación espiritual o algo así.
Sí, también me visitan mujeres. En la cama y en las letras. Ayer justamente vino La Poncha, una gauchita, Alfonsina. Paga bien la cabrona. Y pues también le gusta escribir. Yo escribo a veces. Pero luego siento que la cago. No me encanta, al fin leer y coger es lo mío.
Hay veces que los pendejos que me contratan me hacen poemas. Los muy ojetes, además de feos, panzones y culeros, me leen sus barrabasadas. Yo, atiendo. Al fin, se dicen profetas.
Hablando de profetas, el otro día un cabrón fisgón me cachó un texto de La Monsi, de mi amiga Monsiváis. Como estoy pasando por una etapa de crisis y eso, le entré (y pues… él me entró), al de Aires de familia de Anagrama. Ni modo, a veces hasta los más chingones se van con las editoriales más caras, y Carlos tiene que vivir de algo.
Está cabrón el ojete. Pasaron los primeros capítulos y ya me había deprimido. Pero luego me cayó como del cielo, el sexto capítulo: Profetas de otro mundo. Vida urbana, alteridad y modernidad en América Latina (1880-1920).
No sé por qué, pero me identifiqué luego luego, a pesar de que Carlitos se centra en los dos siglos pasados. De todas formas siguen estando esos güeyes, los profetas de Monsiváis, que, sin prejuicios, tratan de defender y explicar las formas en que pensamos y actuamos algunos de los que tenemos otras formas de ser. Como yo, que soy una puta, una lectora, una aprendiz de la vida al fin.