Estamos en el año 50 antes de Jesucristo. Toda la Galia está ocupada por los romanos… ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles Galos resiste todavía y siempre al invasor. Y la vida no es fácil para las guarniciones de legionarios romanos en los reducidos campamentos de Babaórum, Acuárium, Laudánum y Petibónum... *
Eduardo Galeano cierra el libro de Asterix que le lee al nieto de su amigo. Se acerca a la chimenea y aviva el fuego que calienta la noche, toma un sorbo del vino francés de la reserva, y presencia cómo el aparato de sonido cambia el disco, de Tortelier a Prieto. -Noche de chelos-, piensa para sus adentros.El roce del arco con la brea y las cuerdas, producen a Eduardo una sensación distinta. Se queda pasmado, con los ojos cerrados e imagina. Mientras, en la sala, el niño lo observa curiosamente. Del amigo de sus abuelos, nada más ha leído un libro que le encantó, El fútbol a sol y sombra, sabe, de oídas, que es un grande, un fenómeno.
El amigo de Galeano, algo preocupado por él, le dice que si quiere más vino. Saca del trance al escritor uruguayo. Eduardo asiente y se toma el último trago de su copa, y luego retoma la palabra.
-¿En qué íbamos?-, le pregunta al niñito, y antes de que éste pudiera decir algo, Eduardo ya está contando la historia. -Los ches que hicieron estas historietas de Asterix, sí que tuvieron imaginación-, le dice,-revolucionaron al mundo. Pensar que tenían en una bandeja a Julio César… Cómo me reía con ellos-.
Y continúa, -¿Sabés que en realidad los romanos fueron quienes subyugaron a los galos? Es cierto que Abraracurcix, el jefe de la aldea de Asterix, existía, y mantuvo a su aldea a salvo durante mucho tiempo, pero Vercingentorix era quien en verdad salvaba la cabeza, ¡Vercingentorix!-
El niño lo ve raro, se queda con cara de signo de interrogación, pero sigue escuchando al que alguna vez fuera colega de su abuelo en el diario Época: -Ese tipo… ¡Qué tipo! ¿Sabés que Carlos Prieto, al che que estamos oyendo, se le ocurrió hacer un libro? Es curioso, pero siempre me recuerda a mi Memoria del fuego, sobre todo al tomo I. ¿Lo leíste ya? Las letras de Prieto son distintas a sus notas, son más serias. Cinco mil años de palabras se llama su libro. Cuenta la historia de las lenguas, su nacimiento, su transformación.
Me gusta asociar a Prieto con mi Memoria del fuego. Desde su relación con las Primeras voces del mundo americano, de todo el continente, y la irrupción de dos cosmovisiones: el mundo desarrollado europeo, contra nuestro Viejo nuevo mundo. Deberías de revisarlo, sobre todo si querés ser escritor… a propósito de la Galia, el chelista éste platica de la aparición del francés, ¿Podés creer?-. Galeano bebe vino de nuevo. Se queda pensando y abre, al fin, el libro de Asterix…
*GOSCINNY (Guión)/UDERZO (Ilustraciones), Asterix en los Juegos Olímpicos, Barcelona, Grijalbo/Dargaud, 1968

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