Ayer estuvo Evo en Coyoacán y lo fui a ver. Me dejó pensando. Además de las sensaciones varias que se trasladaban de un momento a otro, la reflexión es lo que más me caló, el regalo más profundo que pudo haberme dado el presidente boliviano en su visita a la Ciudad de México.
Primero, vino la fase de frustración. Raúl Flores, el delegado perredista tomó el micrófono para darle la bienvenida al boliviano. Chiflidos. ¿Por qué ese afán de protagonismo estúpido, electorero? Hizo bien en gestionar la presentación de Evo en Coyoacán, pero es absurdo querer ponerse sacos que no le vienen. Los chiflidos lo acompañaron.
Esa frustración. Evo, un hombre ilustrado, inteligente que hace de su discurso y acción algo inteligible y va por más, por el bien de todos, por la dignidad de su pueblo. En México carecemos de líderes. Todos gustan de lo pomposo, de las cámaras y del poder como punta de lanza. Son contradictorios y su lema no es más que una sencilla ilusión. Ingenua ilusión.
Pero la gente lo compra, se traga el discurso de “vivir en democracia”, subyugados bajo un sistema podrido, como un mero espectador de las decisiones trascendentales y que continúan manteniendo a la nación como un subordinado de las transnacionales y de lo que haga o deje de hacer EUA.
Bolivia no. No hay embajada gringa, no le rinden cuentas absurdas y degolladoras al Fondo Monetario Internacional. Crecen mediante la inversión estatal, deslindada de la privatización. Evo le hace caso a su gente, no la olvida sino que interpreta a su país como gente también, como parte del pueblo.
Sencillo. Habló desde su trinchera y desde su sapiencia, haciendo pedazos de la política mexicana, negocio y asquerosidad maniatada por los medios de comunicación, la privatización, las componendas incomprensibles y la constante búsqueda del poder para seguir saqueando a la patria.
Ahí viene la fase de la esperanza, de la compañía, de la hermandad. Si Evo pudo en Bolivia, se puede en México, en América Latina como una sola. Bolivia es el país que mayor crecimiento económico tuvo en 2009.
Hoy están los mandatarios reunidos en Cancún, en el marco de la Cumbre México-Caricom. Hipócritas, se abrazan, se saludan. La discusión irá en torno a la eliminación de Estados Unidos de la Organización de los Estados Americanos (OEA), eso dijo Evo ayer en Co-jo-yoa-can. Una América unida, bolivariana. Eso sería lo rescatable, dejarse de servilismos absurdos.
Evo me dejó reflexivo. Me dejó emocionado. Me dejó revolucionario. ¡Seamos realistas, hagamos lo imposible!



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