El Laberinto es aquella terquedad infinita. El Laberinto significa incertidumbre.
Es
un camino de sobresaltos, de vaivenes que secuestran la verdad. El Laberinto
es necio,no olvida, nada pasa desapercibido. Es un enredo que desenreda.
El Laberinto de la Terquedad, es la manera más necia de llegar a la verdad.
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martes, 30 de junio de 2009

¿Y el amor a la camiseta?


Extraña es la noticia, pero cierta. Posiblemente el lateral izquierdo, ahora de Tigres, Edgar Castillo, será llamado por la selección norteamericana, para que forme parte del conjunto subcampeón de la Confederaciones.
Sí. Es triste, pero cierto. El habilidoso jugador, nacido en Nuevo México en 1986, ha declarado que si la selección comandada por Bob Bradley le hace el llamado, lo aceptaría con gusto.
Castillo, que hasta hace un año fungía como revelación y promesa segura de la banda izquierda nacional, se ha estancado dentro de la farándula futbolística. Olvidó sus colores, hace seis meses, al seguir las comodidades del dinero y llegar al América, uno de los clubes más grandes de México. Probablemente pensó que evolucionaría su estatus de promesa, pero vino a menos y se quedó estancado. Además dejó el reto de jugar en Coapa, por el proyecto que encabeza Daniel Guzmán para salvar a los Tigres de la UANL, además de la respectiva comisión que le sedujo.
Los caprichos de Castillo suenan incómodos y fuera de lugar, además de desproporcionados. Porqué quiere formar parte de la antítesis futbolera mexicana, si ya había cumplido la etapa de formación en las selecciones menores verdes. Ahora Castillo se siente yanqui. Siente las barras y las estrellas en el corazón y ha olvidado su amor por el verde, blanco y rojo.
"Si me llama Estados Unidos, voy. Con México lo tendría que pensar. Solamente he sido convocado una vez por Aguirre y no jugué, entonces yo he dicho que estoy dispuesto a jugar con Estados Unidos": Gringo Castillo
No. Las oportunidades existen y a Castillo siempre le hizo falta madurar. Es un lateral rápido, acelerado, pero con poca resolutiva en el momento decisivo. Edgar Castillo obedece a los reflectores, a la farándula, a lo mediático. Y cómo no aceptar la oferta del mejor equipo de la Concacaf. Y cómo no olvidarse de la mediocridad de la Federación Mexicana de Fútbol. Y cómo no dejar del lado, guardar la negra historia que carga con la eliminación del clasificatorio por los Juegos Olímpicos de Beijing 2008.
Castillo es fiel seguidor de quienes saltan del barco, como primera opción, antes de ayudar y superarse, para mejorar el balompié azteca. Castillo siguió el ejemplo de José Francisco Torres. Y le deja en claro a la Femexfut que de no llamarlo, se va. ¿Lo merece? ¿Amerita un llamado a la escuadra norteamericana? No, no lo creo.
Pero tranquilos, tranquilícenme. Es respetable el cariño que le sienta Castillo por la nación que asiló a sus padres y que lo abrazó al momento en que nació. Y lo cierto es que todavía no existe tal lista, todavía el gringo Castillo sigue siendo mexicano. Pero hay que tomar en cuenta, ante la duda, que no lo vuelvan a llamar para que defienda los colores que lo hicieron como persona, como ciudadano, como futbolista y como la promesa que todavía presume ser.

jueves, 25 de junio de 2009

Un lustro, tu tiempo, tu momento


Y qué decirte...
Es una sensación de plenitud probablemente.
De vida en su totalidad, de aprendizaje, de amor.
Hay días que pienso en el momento, en cuando me enteré, en cuando no estuve contigo.
Me siento así, como triste por no haber dejado México y estado en todo momento contigo.
Me siento así, agradeciendo a la vida por el tiempo que sí estuve contigo.
La vida me ragaló una persona así. Que es vida, que acompaña, que escucha, que es.
La vida me regaló una persona así. Que se enoja, que se ríe, que llora y que goza.
La vida. Eres la vida. Eres la vida que cuando está enferma, está sonriendo, llorando, preocupada y preocupando, atendiendo, llamando, ríendo, amando.
Que cuando está sana, esta sonriendo, llorando, preocpuada y preocupando, atendiendo, llamando, ríendo, amando.
Eres mi vida. Eres mi vida que me enseña a valorar, a sentir, a respetar.
Eres la luz. Eres mi luz y nuestra luz.
Las vueltas que damos, las vueltas que nos dan y para las cuales estamos.
En un parpadeo vinimos, vimos y vencimos y nos vencieron y nos morimos.
En un parpadeo te quiero y me quieres y nos queremos.
En un parpadeo recordamos y volvemos a vivir. Y empezamos otra carrera, un nuevo camino.
Nos caemos, nos levantamos y aquí estamos.
Con todo este amor del que hablas, con todas las gracias a todos y a todas. Con la vida en el puño.
Con el aprendizaje de pormedio y la risa, la alegría, el dolor, la cura, la apatía, la incertidumbre y lo efímero.
Con la vida, pues.
Contigo estamos, contigo vivimos y contigo lo festejamos.
Un momento. El tiempo se detiene, se detuvo. El tiempo dice que las cosas cambian, que tu vida cambia, que mi vida cambia, que su vida cambia. Es sólo un momento y con el jugamos, con el sufrimos, con el cambiamos. Es el momento y ya no es. Fue el momento y todavía sigue allí. Somos lo que queda del momento.
Te quiero, feliz lustro, feliz día, feliz Madre: María Teresa!

lunes, 15 de junio de 2009

Los perros aullando


Crítico, impetuoso, sarcástico, serio, profundo. José Saramago detalla, a través de su peculiar y excelente estilo, a un ser humano completo, unido, solidario, lúcido. Descriptivo, Saramago realiza una obra maestra que navega alrededor de un mundo que está a punto de ahogarse. Sutilmente, despedaza a la mayoría de sistemas políticos que existen y que se conocen. No aboga por ninguna postura, aparentemente. Doblega a la derecha, se ríe del centro y hace mofa de la izquierda institucional, convenenciera y entreguista.
Ensayo sobre la lucidez, que por momentos pareciera reflejar a nuestro país, en cuanto a política, seguridad y medios de comunicación se refiere; toma como base la democracia y se desarrolla a partir de unas elecciones municipales, como muchas otras. Sufragio que se aplica en la capital de una nación que fue atormentada hace cuatro años por una momentánea ceguera colectiva; fenómeno que se desenvuelve en Ensayo sobre la ceguera, primera parte de la novela que nos concierne.
Blanco era el panorama en aquél entonces y del mismo color es el resultado de la elección. Contra todo pronóstico, el partido de la derecha, el del medio y el de la izquierda, no figuran entre los punteros de la estadística. Una abrumadora victoria del voto en blanco, por medio de una increíble, impresionante y nunca antes vista participación ciudadana, obtuvo más del setenta por ciento de los votos. Así los gobernantes, con el entredicho, la sorpresa y el temor ante un pueblo fuerte, consciente y sobre todo unido; huyen y se resguardan lejos de la ciudad.
Entonces la ceguera mental se apodera del presidente y sus ministros y no les deja ver más allá. Aterrorizados, empecinados y exhaustos, buscan por todos los medios regresar el orden a su sistema, para su conveniencia. Autoatentados, chivos expiatorios, traidores y reflexiones son los hilos con los que conduce la magnífica historia José Saramago, Premio Nobel de Literatura en 1998.
Nació setenta y dos años antes de que fuera galardonado, en una pequeña villa, Azinhaga, en Portugal. A lo largo de su extensa carrera como escritor, Saramago ha publicado una vasta cantidad de textos. Excelente narrador y profundo detallista, periodista y dramaturgo, es vanagloriado por su máxima obra: El Evangelio según Jesucristo.
La libertad no es más que la facultad de cada quién para hacer o no hacer algo, al ser responsable de sus acciones. Ese sentimiento de autonomía que permanece durante Ensayo sobre la lucidez, no es más que la culminación de la necesidad moral de la humanidad, ante un mundo secuestrado por la podredumbre del poder.
La lucidez se encuentra en el más puro instinto del ser humano, lejos de pretensiones, prejuicios y estereotipos. La lucidez atraviesa fronteras, derriba sistemas y se impone por sobre todas las cosas. Pero, ¿Cómo se encuentra y hasta cuándo dura?

viernes, 12 de junio de 2009

Cortedirecto: La inteligencia es relativa


Qué sería de la vida sin las conexiones entre las personas. Esos encuentros casuales que surgen por aparentes coincidencias. Qué sería de las personas si no existieran motivos, apariencias e intenciones. El mundo es movimiento. Es un bloque de interconexiones, de grupos, marcos sociales, creencias, sentimientos, valores y pensamientos.
La inteligencia es la capacidad de entender, asimilar, elaborar información, procesarla y utilizarla adecuadamente. Cada ser humano es inteligente, sin embargo, todo es relativo. Depende de con quién, para quién, de qué, en dónde y sobre quién se esté hablando. Es relativo porque por más que seamos unos genios, también somos estúpidos. Cada quién a su nivel, claro.
Así, ese mundo en movimiento, de interconexión, de creencias, sentimientos y valores, está conformado por inteligentes muy pendejos o estúpidos muy genios. Y como todos estamos unidos por alguna razón, todas las idioteces se entrelazan y le dan color a la vida.
Tontos y divertidos pero brillantes, los hermanos Ethan y Joel Coen cuentan la historia de un grupo de personas que, a través de la tontería y sobre todo de la suerte, reflejan la condición humana y explican a la sociedad actual.
Quémese después de leerse (EU, 2008) es una comedia que por momentos se vuelve seria, plana e incluso confusa. Aunque también traspasa la pantalla y se interna en el cerebro de los espectadores, siendo así más profunda, delicada e impactante.
Irónica, sarcástica e hilarante, Quémese después de leerse desarrolla un relato que parece normal en la vida norteamericana, pero que sin duda se burla de las actitudes y criterios de Estados Unidos y el mundo entero.
Un ex-agente de la CIA (John Malkovich) es despedido y comienza a escribir sus memorias, por lo que lo abandona su esposa (Tilda Swinton), quien, a su vez, está saliendo con un cretino ex-guardaespaldas, también de la famosa agencia de investigaciones, el protagonista (George Clooney), que está casado y también busca parejas por Internet. Sitio donde conoce a la empleada de un gimnasio (Frances McDormand), angustiada por su figura y obsesionada con las cirugías plásticas; amiga de un animadísimo instructor del mismo gimnasio (Brad Pitt), que por azares del destino encuentra un disco con los escritos del ex-agente interpretado por Malkovich.
Llena de enredos, peleas, violencia, chistes e imágenes imponentes, la película de los Coen se basa en las actuaciones sobresalientes de su gran elenco, con un Brad Pitt magnífico y un Clooney tremendo, y gracias a ello brilla más de lo que en realidad merece.
El thriller de los ganadores del Óscar por Sin un lugar para los débiles, representa la idiotez, la sensibilidad, la suerte y las relaciones de la gente. Violencia extrema que llena de carcajadas la sala, chistes que generan una que otra mueca y estupideces que conmueven al público.
Sobresale la fotografía del mexicano Emmanuel Lubezki (Como agua para Chocolate, Niños del hombre) y la música de Carter Burwell (El ladrón de orquídeas, Sin un lugar para los débiles) que ha participado en cada una de las cintas de los hermanos Coen.
Buena a secas, entretenida y algo reflexiva, Quémese después de leerse es un buen motivo para acudir a la videoteca y disfrutar del humor de los inteligentemente relativos Joel e Ethan Coen.




Ficha técnica
Dirección: Ethan Coen, Joel Coen
Guión: Ethan Coen, Joel Coen
Producción: Tim Bevan, Ethan Coen, Joel Coen, Eric Fellner
Música: Carter Burwell
Fotografía: Emmanuel Lubezki
Reparto: George Clooney, Brad Pitt, Frances McDormand, John Malkovich, Tilda Swinton, J.K. Simmons.

martes, 9 de junio de 2009

Una institución llamada Pavel Nedved


Atrás quedó su legado. Atrás quedó su romance con el balón, su clase, sus goles. Atrás quedó Pavel Nedved El León de Praga, el mejor jugador checo de los noventas y el bastión de la época dorada de la República Checa.
Pavel no sólo maravilló al mundo con su peculiar estilo, su control total, su fútbol total; sino que dejó una escuela. La institución Nedved, del mediocampista total. Bien podía jugar como zurdo, bien podía ser el creativo y hasta ser derecho o defensivo. Pavel siempre fue garantía de excelencia, siempre al máximo nivel, siempre impulsaba a su equipo.
Un hombre que nunca tuvo muchas pretensiones y llegó a lo más alto. Siempre mantuvo claros sus ideales y fue fiel a su público. Se retiró en dos ocasiones de la selección y condujo a la misma al tope europeo. Se consagró en la Eurocopa del ’96 llegando a la final. Y aunque el resultado en aquella ocasión fue adverso, el ojo observador del mundo futbolístico, se rindió a sus pies. En el intermedio de su retiro definitivo de la playera roja nacional, se echó al país en hombros y los condujo al mudial de Alemania en 2006, aunque el resultado en el mismo ya no fue tan asombroso.
Prácticamente disponía de cuatro pulmones a la hora de encarar partidos vitales. Era el motor de la Juve, el carburador de la Lazio, el creador del Sparta Praha y la eperanza del Dukla Praga. Sus cuatro equipos, en los cuales se brindó siempre al cien por ciento y un poco más.
Salvo los reconocimientos locales, el Balón de Oro en 2003 y el Golden Foot al año siguiente, careció de reflectores más llamativos. Siempre a la sombra de Totti, Shevchenko, Zidane o Ronaldinho. Coherente con el discurso de sus botines y claro en su amor por la camiseta. Rechazó grandes ofertas, que, probablemente, lo pudiesen haber ubicado más allá del pedestal donde lo tenían los aficionados de la Vecchia Signora.
Pavel Nedved, quien nació el 30 de agosto de 1972, en la provincia de Cheb, se retiró el domingo 31 de mayo. Ese día vistió los colores albinegros por última ocasión, luego de tantas glorias, de tantos logros. Con la Juve alcanzó rozar la Champions en el 2003, aunque él no jugó la final. En Delle Alpi sufrió un descenso y antes, un bicampeonato del Calcio y de la Supercopa italiana.
El 31 de mayo jugó de local en el Estadio Olímpico de Torino contra el club que lo vio despegar en Italia. El partido entre Juventus y Lazio terminó 2-0 a favor del local, a favor de Pavel. Nedved salió a seis minutos del final y al abandonar el campo vio resumida su carrera que comenzó en 1991, con el modesto Dukla de Praga.
Atrás quedó el Power Nedved, la institución centrocampista, el golpeo teledirigido, la educada zurda y diestra. Atrás quedó el 31 de mayo, mismo día del adiós de Paolo Maldini y de Luis Figo. Atrás quedó el once, el dieciocho, el cuatro. Atrás quedó el eterno gran Pavel Nedved.


lunes, 8 de junio de 2009

Rata y Cursi

Producto de una búsqueda y del laberinto de You Tube... Producto de las horas perdidas frente a la pantalla, del conglomerado de videos y del ocio emprendedor... Producto del despilfarro, gandallismo y saqueo de Veracruz... Producto del hartazgo de quien se dignó en hacerlo...
Salúd Fidel!!!
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¿Dónde iremos a parar?


¿A dónde me llevas Carlos? Qué quieres comprobar, porqué no se me ocurre nada. Después de haber leído tu libro me quedé perplejo. Estupefacto. Sin palabras. Primero vino un Dejá vu. Y es que el último capítulo que escribiste, Lo entretenido y lo aburrido. La televisión y las tablas de la ley, de Aires de Famila, me recordó la película de Olallo Rubio ¿Y tu cuánto cuestas?, y me llegó el mismo sentimiento que aquella vez.
La opera prima del ex-conductor de Radioactivo se trataba de una comparación entre Estados Unidos y México, el impacto de la sociedad del consumo y sobre todo, la influencia de la publicidad en el comportamiento de la sociedad.
Aunque tú hables de América Latina, me llegó la referencia de inmediato. Entonces me pongo a pensar, luego de leerte y analizar a tus Aires de familia. Soy producto de la civilización del espectáculo. Soy de la civilización del espectáculo. Soy populachero, pero gourmet. Leo a Benedetti, escucho a Café Tacuba y veo fútbol. Me gusta el tango, Tin Tan y Los Simpson.
Admiro al Ché Guevara, leo su biografía hecha por Taibo II, sus escritos periodísticos en La Ventana iluminada, su carta a Fidel, su diario. También veo la película que hizo el gringo Soderbergh. Me emociono, lloro, me pongo en los zapatos del creador de la “guerra de guerrillas”, lo veo al estilo Schwarzenegger.
¿A dónde me guías Carlos? ¿Acaso quieres abrirme los ojos? Es verdad que aunque te refieres a la sociedad del siglo XX, de la segunda mitad, me siento descrito. Alguna vez vi El show de Cristina. Pero me regañaron, yo mismo me di cuenta de que no valía la pena. Entonces me fui a ver Chabelo, Siempre en Domingo o Sábado Gigante.
Y seguían sin valer la pena. Como tú dices, quién les dio el aval para formar a la sociedad, dar consejos morales, establecer lo bueno y malo. A parte de decidir el calendario de muchas personas, la televisión fijó su postura, como dices que dijo Azcárraga Milmo: la televisión sirve para “sacar de la triste realidad y del futuro difícil” a las personas.
Me dejaste helado. Me dejaste pálido al escucharte hablar de Verónica Castro y su magnífica cosmovisión. A eso se reduce la sociedad creada por el televisor. Hoy, "maestro de niños de ocho a ochenta años".
Y sí, sí es parte de mí. Yo soy parte de ella. Más allá de lo popular, el cine, los héroes, poetas, escritores, profetas y demás; Latinoamérica es una sola. Me hiciste tambalear a lo largo de tus 254 páginas que publica Anagrama. Me trajiste a través del viento, la consciencia de todo un continente, que, unido por diversas funcionalidades, esperanzas o discapacidades, es mío y yo de él.

lunes, 1 de junio de 2009

Cecilia


Gracias por ser, gracias por estar, por formar parte de mi vida, por vivir como vives, gracias por lo franca, por los pleitos, los encuentros y desencuentros. Gracias por pintar.
Muchas gracias por ser. Por ser como eres, por ser Cecilia. Treinta veces gracias. Treinta momentos, treinta regalos, treinta abrazos, treinta lágrimas, treinta agradecimientos.
Gracias por las hadas, por los Dragones Negros, por el Pollo, por Fermín, por Leandro, por Carlos. Gracias por el curry, las pastas, gracias Aunt Jermina. Gracias y treinta veces gracias por Xalapa, por La danza. Gracias por las sillas blancas, por el Cobach y por Sancris. Gracias por el Pequeño Sol.
Gracias por abrirme los ojos de la Ciudad de México y del arte. De Enanos de Tapanco y de la comida corrida.
Y sí, todo se resume a una palabra. Porque hay que darle gracias a quien sabe de la vida, gracias por tu interpretación, por tu expresión. Y gracias a la vida que me ha dado tanto, que me ha dado tu voz y tu corazón