El Laberinto es aquella terquedad infinita. El Laberinto significa incertidumbre.
Es
un camino de sobresaltos, de vaivenes que secuestran la verdad. El Laberinto
es necio,no olvida, nada pasa desapercibido. Es un enredo que desenreda.
El Laberinto de la Terquedad, es la manera más necia de llegar a la verdad.
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domingo, 31 de mayo de 2009

Xavi Hernández, el cerebro


El Barcelona de Josep Guardiola alzó la Orejona el miércoles al ganarle al Manchester United por 2-0. Los brazos de Puyol levantaron la copa, mientras sus compañeros gritaban y coreaban el himno de los campeones. Toda la campaña del Barça se resumió en ese instante. Un nivel futbolístico digno de los mejores de la historia, espectacular.
La concepción del juego culé, siempre ofensivo, data desde sus inicios en 1899, pero esencialmente en la figura de Johan Cruyff. Como jugador, reprodujo a la Naranja Mecánica holandesa dentro del barcelonismo. Más tarde, en su etapa de Director Técnico implantó el futbol total en su Dream Team de los noventas.
El cruyffismo del Barça ha mantenido una constante además de su fiel estilo atacante: la media cancha. El control del centro del campo no sólo es fundamental para el desarrollo colectivo de la escuadra, sino que es el bastión de la creación de juego.
Más allá de los cracks que han desfilado por la institución, los centrocampistas se han mantenido como los responsables del juego blaugrana. Koeman, Laudrup, Guardiola, Bakero, Figo… Xavi. El mediocampista culé es el traductor por excelencia del DT en turno.
Desde hace algunos años, Xavi Hernández Creus ha tomado la batuta del conjunto catalán. Desde los tiempos de Van Gaal, pasando por Antic y Rijkaard, y ahora con Josep Guardiola; Xavi ha explotado su fútbol y con él a todo el equipo. A través de sus botines, el Barcelona crea. Por medio de sus ideas, el Barça construye y concreta.
A once años de su debut, el catalán Xavi Hernández se consolida como uno de los mejores medios de todo el mundo. Su visión de juego, la dificultad de robarle el balón, la rapidez para pasar en corto y el tiro a la portería son algunas de sus características principales, que le han valido la aparición en 71 ocasiones en la Selección española.
Hoy, el mundo se rinde a los pies de un conjunto que brilla por su presencia en el campo, por sus toques, por su creatividad. Hoy el barcelonismo festeja su tercer Copa de Campeones de Europa. Hoy Guardiola y sus cracks, se resumen en la presencia de Xavi Hernández Creus, el cerebro.

viernes, 29 de mayo de 2009

Profeta en el amor, profeta de la liberación

Soy una puta. Bueno, una señorita de la noche, una dama de compañía, soy lo que quieras llamarme. No tengo un nombre preciso, lo cambio en cuanto veo a mi próxima víctima. O… ¿La víctima era yo? En fin. Trabajo para ganarme la vida, trabajo por amor, trabajo por obligación, porque no puedo salir de aquí.
Recuerdo las primeras veces. Los olores. Antes que las apariencias, el perfume. Soy dedicada cuando escojo al tipo que, a fin de cuentas, se acostará conmigo o se me acostará el cabrón. Y el olor me causa un no-sé-qué.
No, no tengo pareja. Creo más bien en la liberación femenina. Salgo a votar, cumplo con mis “obligaciones” y soy como soy. No le rindo cuentas a nadie. Bueno, a ningún hombre en especial. Sólo tengo que cubrir mis horas, mi cuota diaria. Y sí, es cierto, a mi madrota no puedo reclamarle ni un pinche pío.
Que qué hago en mis ratos libres. Pues aparte de coger… leer. Me gusta el rollo literario. Meterme en las cabezas de los diferentes tipos. Que se metan conmigo esos cabrones. Ahí está… no sé... Rubén Darío o el buen Óscar Wilde. Siempre leo. Leo y cojo. Me gusta pensar que cuando estoy con algún autor (en sus libros y viajes) estoy como en una liberación espiritual o algo así.
Sí, también me visitan mujeres. En la cama y en las letras. Ayer justamente vino La Poncha, una gauchita, Alfonsina. Paga bien la cabrona. Y pues también le gusta escribir. Yo escribo a veces. Pero luego siento que la cago. No me encanta, al fin leer y coger es lo mío.
Hay veces que los pendejos que me contratan me hacen poemas. Los muy ojetes, además de feos, panzones y culeros, me leen sus barrabasadas. Yo, atiendo. Al fin, se dicen profetas.
Hablando de profetas, el otro día un cabrón fisgón me cachó un texto de La Monsi, de mi amiga Monsiváis. Como estoy pasando por una etapa de crisis y eso, le entré (y pues… él me entró), al de Aires de familia de Anagrama. Ni modo, a veces hasta los más chingones se van con las editoriales más caras, y Carlos tiene que vivir de algo.
Está cabrón el ojete. Pasaron los primeros capítulos y ya me había deprimido. Pero luego me cayó como del cielo, el sexto capítulo: Profetas de otro mundo. Vida urbana, alteridad y modernidad en América Latina (1880-1920).
No sé por qué, pero me identifiqué luego luego, a pesar de que Carlitos se centra en los dos siglos pasados. De todas formas siguen estando esos güeyes, los profetas de Monsiváis, que, sin prejuicios, tratan de defender y explicar las formas en que pensamos y actuamos algunos de los que tenemos otras formas de ser. Como yo, que soy una puta, una lectora, una aprendiz de la vida al fin.

Un cochinero de influenza


El 23 de abril se dio a conocer en los medios masivos de información el brote de un nuevo virus. El A H1N1 despertó luego de haber comenzado semanas atrás pero abrió sus ojos a México y al mundo. El bombardeo impactante que se desprendió de aquella noche de incertidumbre, fue más bien impresionante y apabullante.
El tema se tornó esquizofrénico. La paranoia colectiva se apoderó de la vida cotidiana. El pánico ya estaba extendido. No sólo se había optado por seguir al pie de la letra las indicaciones sanitarias, sino que el sentido del capital que está muy arraigado en la sociedad, se hizo presente. Precios estratosféricos de tapabocas, pedazos de tela que se iban a las nubes y se convertían inalcanzables para los indefensos.
Para Lacan el inconsciente está estructurado como un lenguaje. Reproducción del pensamiento que integra tres mandos: el real, el imaginario y el simbólico. Y así se puede analizar el virus de la Influenza Humana, o bien el virus de la Influencia mediática.
El hecho real: se había expandido peligrosamente un virus aparentemente desconocido y que al momento, era intratable. Cientos de personas en un periodo corto de tiempo habían caído enfermos y otros tantos (pocos) se llegaron a morir. La preocupación generada era psicodélica, tanto en la Secretaría de Salud (Ssa), al mando de José Ángel Córdova Villalobos, como en la Organización Mundial de la Salud (OMS) y pasando por la opinión pública. Se cerraron escuelas, se cerraron cines, estadios, bares y restaurantes, se cerraron las mentes.
Eran hechos palpables, reales. Más allá de lo que era tangible, el inconsciente estructurado de Lacan, impregnó a propios y extraños con un mundo de imaginación. El imaginario colectivo, no sólo variaba y cambiaba de clima y color, sino que llegaba a ser catastrofista y escéptico a la vez.
Por último, el inconsciente simbólico. Conforme pasaron los días, el calor de la noticia de ocho columnas, de la crisis porcina, del cochinero que se llegó a incubar en cada hogar de la nación, se fue esfumando poco a poco. El lenguaje, la expresión que se desprendía desde la opinión pública, fue construyendo a los individuos, que, atados, veían como a la influenza A H1N1 de su inicio devastador pasó a su puerca realidad política.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Ponte a pensar


Qué hacer, qué pensar. Ver más allá, no quedarte con la primera impresión. Las versiones son cuestionables y las acciones también. Qué quieres de tu país. No sigas por borrego, no huyas por poder. Quién distribuye y quién te lo cuenta. Quién se desentiende. Sólo ve más allá. Observa y después toma una desición. No te dejes manipular, no te dejes retroceder. Viva Guatemala

martes, 19 de mayo de 2009

Yayo, como chivo expiatorio


Eduardo De la Torre fue despedido de su cargo como Director Deportivo del Cruz Azul, la tarde de ayer, 19 de mayo. Ante la escasez de resultados, la falta de carácter del equipo y algunas contrataciones hechas “al vapor”, la directiva cementera decidió hacer a un lado al Yayo, como indicio de una nueva reestructuración azul.
A pesar de que en los dos años que estuvo al frente de los asuntos deportivos de la institución celeste se obtuvieron resultados aceptables (tres subcampeonatos: dos de liga y uno internacional), se convirtió en la primer cabeza rodante del verano en La Noria.
Es verdad, hay que decirlo: los subcampeonatos obtenidos, sobre todo el Apertura 2008 y la Concacaf Liga Campeones 2009, fueron más fortuitos que merecidos. El estilo de juego, la confianza del equipo más la garra y el corazón expuestos, no sólo quedaron a deber, sino evidenciaron a los jugadores con pocos pantalones y carácter.
Ante todo ese clima palpable e ineludible, Guillermo Álvarez y su hermano Alfredo, extrañamente a coro, empujaron a De la Torre ante los medios de comunicación y al fin de su tiempo en la máquina.
“El mejor técnico del mundo” según Jorge Vergara (quien por cierto lo destituyó), Eduardo De la Torre, quien buscará regresar al campo de batalla, figura como culpable. Asimismo varios jugadores saldrán de la institución, como se realizó en 2001, con la misma directiva detrás. Sin embargo, los creadores de los proyectos danzantes, que siempre regresan con las manos vacías al final del torneo, siguen manejando los hilos de un conjunto desdibujado.
Y los números prevalecen. Sin título hace doce años, un campeonato en más de 20 y una afición más dolida cada vez. Los Álvarez, Hurtado y el negocio como punta de lanza, seguirán ahí alimentando la impotencia del Cruz Azul.

A mis camaradas uruguayos, a todos los latinoamericanos de corazón


Que les puedo decir que no sepan ustedes amigos míos. Se ha ido uno de los
hombres más lúcidos, comprometidos y consecuentes de nuestra gran
patria Latinoamericana. Como dice Saramago, "estaba Benedetti y dejó
de estar", "Mario perdió la batalla; nosotros, sus amigos y lectores,
también".

Don Mario era un ser humano amante de la vida, íntegro y sencillo. La expresión de sus ojos denotaba a un hombre digno, entero, risueño y bonachón, mostraba un alma clara cuya humildad era de la misma estatura que su bonhomía y su serenidad tan intensa como su rabia, tan sutilmente directa como sus poemas. Pocos ojos he visto con esa tranparencia en dones: Salvador Allende, el Ché, Gandhi, quizás.

Los poemas y novelas de Benedetti, me acompañaron siempre en Chiapas,
en largas noches solitarias y en otras, no tan solitarias. Noches de milonga,
zitarroseanas; noches de desalambradas con Viglietti; noches suaves de tango de la Camerata.

Mi recuerdo del viejo escritor se remonta a "La Tregua", la primera
novela que de él cayó en mis manos. Luego tropezé con Inventario y me inundó irremediablemente su poesía. Ustedes me acercaron más a su obra, y ha sido desde entonces, un vinculo más...

Creo que lo que más extrañaré de Benedetti será el futuro imposible,
aquello que ya no pudo escribir, que ya no podré leer, que ya no
surgirá de la agudeza de su mente, aquello que se extinguió con él.
Eso es justamente lo que lamenta Saramago cuando dice que "nosotros
también perdimos la batalla".

Sin embargo, ahora hay que leerlo más, hay que volver al: solo mientras
tanto, a los poemas de oficina, a los poemas de otros, a todo
Benedetti, en fin...

Hoy me bebí la botella de vino tinto y le leí a mi hijo Emiliano algunos de sus
poemas más queridos. Escuché, como homenaje póstumo al viejo, aquél
"adiós Nonino" que Piazzola dedicara a la muerte de su padre...

Adiós Don Mario, vos nos enseñaste que la vida es un bandoneón y la viviste
como tal, estirando y acortando para generar el largo tango de tus 88
abriles, pues como vos mismo dijiste alguna vez:
"cuando dios o pichuco o quien sea
toma entre sus manos la vida bandoneón
y le sugiere que llore o regocije
uno siente el tremendo decoro de ser tango
y se deja cantar
y ni se acuerda
que allá espera
el estuche"

En fin amigos míos, hermanos, "uno no siempre hace lo que quiere, pero tiene el
derecho de no hacer lo que no quiere", Benedetti ejerció siempre ese
derecho y lo enseñó dignamente para todos nosotros.

Vivió una vida larga, fecunda y hoy, cuando era un gran erudito de la
vida, se retira, porque:
"usted aprende
y usa lo aprendido
para volverse lentamente sabio
para saber que al fin el mundo es esto
en su mejor momento una nostalgia
en su peor momento un desamparo
y siempre siempre
un lío

entonces
usted muere"

Así que despidamos su cuerpo recordando aquellos versos suyos para el Ché:
"donde estés
si es que estás
si estás llegando
será una pena que no exista Dios

pero habrá otros
claro que habrá otros dignos de recibirte..."

Hasta siempre, Don Mario, hasta pronto...

El Xunik ese

sábado, 9 de mayo de 2009

La metáfora dariana, cual epitafio de la América martiana


La sangre de Martí corre suavemente por el campo. El lugar es Dos Ríos, dos corrientes de agua que se cruzan en la Sierra Maestra, escenario donde se forja el héroe, la leyenda, el Apóstol. La sangre de José Martí sigue su ruta y se enfila a la victoria Cubana, la emancipación de la isla. A su vez va en retroceso y acaricia la pared donde fue fusilado Hidalgo, es la tinta de los Sentimientos de la Nación de Morelos y también el filo de la espada de Guerrero.
El fluido carmesí del cubano porta la herencia de las ideas libertadoras de Simón Bolívar, y se desliza por las venas abiertas de Nuestra América, a lo largo de su historia. Es el grito de independencia de los pueblos, que se sacudían el yugo impuesto por las coronas ibéricas durante varios siglos.
Gota a gota, la sangre martiana rellena a las “Ínclitas razas ubérrimas”, hijas de la potencia española, determinadas así, las naciones americanas, por el poeta nicaragüense Rubén Darío. El líquido vital de Martí ha palpitado, palpita y palpitará en los corazones de los escritores, poetas y ensayistas de la América Latina, tomando a Darío como referencia.
El recorrido de la sangre derramada por Martí regresa a la Sierra Maestra. Fidel Castro, el Che Guevara y toda la Revolución cubana atraen al resto de latinoamericanos, de intelectuales y nalfabetas, de cultos e incultos, de arieles y calibanes, y los une. Vuelve a la savia martiana parte integrante de todos, la convierte en alta cultura popular.
De pronto, la roja linfa que enaltecía y apropiaba a todos los latinoamericanos, que los hacía uno sólo, que les explicaba sus igualdades y les mostraba el camino hacia el progreso, se fue secando hasta el punto de perderse entre las historias y recuerdos pasados.
La sombra de un Neoliberalismo desenfrenado, del individualismo reinante, llegó por mareas y terminó disolviendo el pequeño hilo de sangre que recorría Iberoamérica. Las Ínclitas razas ubérrimas a que hace referencia Carlos Monsiváis, no forman parte ya de los Aires de familia de nuestra América Latina.